¿Qué esperar de los alimentos antiinflamatorios?

Por: Maribel Chisaguano, Docente

Nutrición y Dietética

La inflamación es un proceso que la mayoría de personas consideramos es malo para nuestra salud, sin embargo, en sus orígenes es una de las maneras que tiene nuestro organismo y en especial nuestro sistema inmune para responder a una lesión, un corte o una infección todo con el fin de reparar y curar los tejidos u órganos afectados. Se presenta con síntomas como enrojecimiento, hinchazón o edema, fiebre y dolor. Una vez que sana la herida el proceso inflamatorio termina.

Ahora, existe también la inflamación subclínica, esta suele ser invisible porque no siempre se presenta con síntomas, esto quiere decir que el proceso inflamatorio puede comenzar aun en ausencia de una lesión y no termina cuando debería hacerlo. Esta inflamación crónica está relacionada con el daño celular, de tejidos y por tanto con el desarrollo de enfermedades crónicas como la artritis reumatoide, demencia, Parkinson y otras como la misma obesidad o incluso el cáncer. Farmacológicamente estas enfermedades incluyen en sus tratamientos medicamentos antinflamatorios que cortan o suprimen los síntomas de la inflamación.

Entonces como encaja la alimentación en este escenario, pues bien, para que el proceso inflamatorio se desarrolle existe una cadena de reacciones bioquímicas que dependen de los nutrientes disponibles, y es ahí donde los alimentos que consumimos pueden agravar o reducir el proceso inflamatorio. Así, la alimentación desempeña un papel crucial en la prevención y tratamiento de las enfermedades.

Alimentos proinflamatorios: La oxidación es un proceso químico donde se liberan compuestos que pueden dañar a nuestras células, se producen compuestos conocidos como radicales libres que oxidan el ADN, los lípidos o grasas y proteínas lo que afecta la función del tejido u órganos. Siendo la fracción grasa o lipídica de nuestras células la más sensible al daño.

Entonces, alimentos que en su elaboración incluyan grasas trans o parcialmente hidrogenadas deben evitarse o limitarse en nuestra dieta diaria, porque estas grasas son más susceptibles de oxidación. Aquí encontramos los alimentos típicos industrializados de bollería, repostería, pastelería y panadería como sucede con los panes de molde. Además, están presentes en la gran mayoría de snacks.

También los alimentos asados en exceso son susceptibles de contener compuestos oxidados y tóxicos para nuestra salud ya sea porque se quema el aceite o porque se forma una costra negra, por lo que se recomienda que cuando hornees, ases o frías carnes o vegetales lo hagas evitando que se creen estas costras duras y negruzcas típicas.

Alimentos antiinflamatorios: Las frutas y los vegetales han venido siendo estudiados a lo largo de las últimas décadas para conocer los nutrientes que contienen y se han identificado cientos de compuestos con propiedades antiinflamatorias, es decir, que ayudan a contrarrestar procesos inflamatorios que estén desarrollándose cuando no deberían.

Lo importante es comprender que no existe un único alimento, son todos, las frutas y vegetales en sus diversos colores que tienen estos compuestos antinflamatorios; por ejemplo, los de color naranja nos proporcionan beta-carotenos, los de color rojo como el tomate licopeno, los de color azul como el mortiño antocianos, los de color verde polifenoles y muchos otros compuestos entre ellos vitaminas y minerales esenciales en la reducción de procesos inflamatorios. La recomendación más clara sobre estos alimentos, por tanto, es que al menos la mitad del plato que comemos tenga vegetales frescos o cocidos y frutas de varios colores.

Debemos ser conscientes además que nuestro organismo necesita de todos los nutrientes que están en los diferentes grupos de alimentos en sus versiones integrales de ser posible, esto es: cereales, tubérculos, carnes, pescados, huevos, lácteos, frutas, vegetales y grasas (frutos secos, semillas, aguacate). Además, elije siempre que sea posible alimentos de producción más amigable con el ambiente u orgánica, ya que así nos exponemos a cantidades menores de plaguicidas, insecticidas o aditivos usados en la producción industrial.

No existe un modelo de alimentación exclusivamente antiinflamatoria, son las combinaciones adecuadas enmarcadas en una dieta saludable las que nos ayudan a prevenir las enfermedades.

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