El Covid visto por hijos de médicos

“Hoy mi compañero me contó que 15 personas murieron afuera del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social IESS por Covid, ni siquiera pudieron llegar a que les tomen los signos vitales”.

Soy Roberto, mis padres son doctores y yo estudio economía, y me encuentro con un problema interesante; en cuanto al confinamiento ¿A quién debo apoyar?

Como estudiante de economía puedo entender por qué las cámaras de comercio y los gremios de industria, transporte y turismo se oponen a los confinamientos y a las restricciones vehiculares. Por otro lado, durante un año no he escuchado más que crónicas de muertes. Colegas de mis padres que fallecieron a causa del virus, pacientes de ellos que fallecieron a causa del virus, e historias desgarradoras de como médicos intensivistas, conocidos míos, perdieron a 10 pacientes en un solo día. Obviamente siempre me he hecho la pregunta de si eso nos podría pasar a nosotros, afortunadamente aún no ha sucedido.

Cuando salgo a la calle y veo negocios cerrados, individuos mendigando monedas o vendiendo hasta sus ollas en la calle. De igual manera pienso en todas las historias desgarradoras que están detrás de ellos. Familias que se vieron desalojadas, personas que perdió el trabajo y le debe más de 20 mil dólares al banco, e incluso peor. Gente que adicionalmente a perder su trabajo, estuvo 15 días en la UCI y adeuda más de 50.000 dólares en cuentas médicas.

¿Si las restricciones son necesarias? Estoy de acuerdo, ¿Si necesitamos fomentar el comercio y mejorar la economía? También estoy de acuerdo. Lamentablemente vivimos en un país en el que, si nos dicen que no hagamos algo, lo hacemos con más ganas, con picardía. No puedo mentir y decir que no he ido a caídas con mis amigos y me he quitado la mascarilla, sé que no soy el único. Eso me hace igual de irresponsable que otras personas, la única diferencia es que yo corrí con suerte; sigo siendo parte del problema.

¿Qué hacer? Esperar, reflexionar y trabajar en mejorar como sociedad. Los confinamientos a pesar de ser necesarios para el sistema de salud, restringen la economía, atentan contra los Derechos Humanos, y colocan a varias personas en condición de vulnerabilidad. Debemos actuar en una delgada línea en la que reactivemos la economía sin exponernos a saturar el sistema de salud.

Por lo pronto, quedémonos en casa, lavémonos las manos, y pensemos en como mejorar como individuos, y como sociedad.

Roberto Arízaga 

Estudia economía en la USFQ, tiene 21 años y tiene intereses varios, desde la política, al marketing y los derechos humanos. Maneja su medio digital humanos.la .

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