Un poco de humanidad no hace daño a nadie.

Un poco de humanidad no hace daño a nadie.
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En algún lado han escuchado o leído comentarios como: “Los venezolanos nos están quitando los trabajos”, “A ellos les pagan la mitad”, “Regresen a su hueco”, “Nadie les quiere”, “Que las autoridades cierren la frontera”, “Deben estar agradecidos que vienen a Ecuador, qué más quieren”. Esto simplemente es el reflejo de una sociedad egoísta, xenófoba, sexista e inhumana

Hace unos días conversaba con unos familiares sobre las personas venezolanas que vienen a Ecuador. El discurso fue desalentador, lleno de prejuicios y poco solidario. Pero esto me recuerda a los miles de comentarios y publicaciones que veo a diario en redes sociales. Comentarios llenos de miseria humana que causan mucha decepción. Como dijo el humorista gráfico e historietista argentino Joaquín Salvador, mejor conocido como Quino, “el problema de las mentes cerradas es que tienen la boca siempre abierta”.

El “requisito”

En un inicio el presidente Lenin Moreno anunciaba que “debemos prestar urgente atención a los hermanos venezolano”, ya que “nadie deja su país por voluntad propia”. A los pocos días el Ministro del Interior, Mauro Toscanini, declaró que “exigirán la presentación del pasaporte como requisito de ingreso a Ecuador”.

Si cierran la frontera, que básicamente es lo mismo que pide Donald Trump a México, los venezolanos buscarán alternativas ilegales, crecerá el crimen organizado y esto abrirá paso a la trata de personas.

Obtención de pasaporte

El salario básico de Venezuela es de 5.196.000 bolívares, equivalentes a 65 dólares según la única tasa oficial de cambio en la que un dólar estadounidense cuesta 80.000 bolívares. Para que los venezolanos obtengan su pasaporte, el SAIME (Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería) renovó su página web y ofreció la opción de “pasaporte exprés electrónico”, que funciona solamente para quienes piden el documento de viaje desde Venezuela.

Agilizar el documento vale 234.000 bolívares, pero, muchas veces la página no funciona, tampoco la plataforma de pagos. La cita para la renovación aumentó en enero a 166.000 bolívares, pero lograr un cupo es complicado. Muchos de los que están en el extranjero han quedado indocumentados, pues no lo han podido renovar, lo que los expone a perder sus trabajos o a ser deportados.

La situación cambia si el viajero consigue un gestor: funcionarios y exfuncionarios del SAIME que por una jugosa cifra de dinero (entre US$6.000 y US$10.000, según denuncias) tramitan el pasaporte en tiempo récord. Los venezolanos deben esperar hasta un año el documento. Muchos no resisten y deciden emigrar ilegalmente: A Ecuador llegan 4.200 venezolanos al día.

Decisión inconstitucional e ilegal

Inconstitucional porque viola el principio consagrado en la Constitución de la libre circulación e ilegal porque viola la Ley Orgánica de Movilidad Humana y los acuerdos internacionales que establecen que los ciudadanos de los países de la región pueden circular únicamente con un documento de identidad que no necesariamente es un pasaporte. Según el artículo 84 de la Ley de Movilidad Humana “los ciudadanos suramericanos pueden ingresar, circular y salir del territorio ecuatoriano presentando solamente su documento de identificación nacional, por puntos de control migratorio oficiales”.

La Defensoría del Pueblo entre otras organizaciones, presentó el viernes anterior un pedido de medidas cautelares ante la justicia ecuatoriana. Esto para exigir que se elimine ese requerimiento migratorio para los venezolanos, argumentando el riesgo inminente de violación al derecho a la seguridad jurídica, igualdad y no discriminación.

No sólo eso: es una medida cruel. Las personas venezolanas no entran al país como turistas, sino que huyen de una tragedia humanitaria. Parece que los ecuatorianos no tienen memoria. En las décadas de 1970 y 1980, durante la época de prosperidad de Venezuela, unos 250.000 ecuatorianos migraron para allá buscando un mejor futuro, al igual que las personas venezolanas lo hacen ahora.

Empatía

A las personas que ponen en práctica su “viveza criolla” y les pagan la mitad de precio o maltratan a los venezolanos, denúncielos. Porque hoy es una persona desconocida que está pidiendo empleo para salir adelante, pero mañana puede ser su hermano/a, primo/a, tío/a o amigo/a quien migre a otro país en busca de estabilidad económica. ¿No se sentirían más tranquilos si su familiar o amigo tiene empleo, está estable y lo tratan con respeto? Una frase que recuerdo desde que la leí en el colegio es “antes de juzgar, primero ponte en su lugar”. Porque hoy es un venezolano y mañana puedes ser tú. Más empatía en el mundo, por favor.

Fuentes:

https://www.metroecuador.com.ec/ec/noticias/2018/08/17/lenin-moreno-acoge-250mil-venexolanos-pese-dificultades.html

https://www.elsalvador.com/noticias/internacional/509996/venezolanos-deben-presentar-pasaporte-para-ingresar-en-ecuador/

https://www.eluniverso.com/noticias/2018/08/17/nota/6910034/que-ecuador-decidio-exigir-pasaporte-miles-ciudadanos-venezuela-que

One comment

  1. Ruth says:

    Muy de acuerdo con el contenido del reportaje. Ahora, consideró que también deberíamos pasar de la sola empatía (absolutamente necesaria) a la solidaridad con hechos. Ponernos en su lugar y proporcionar también lo material, que por ahora ayuda mucho. Probablemente no todos podemos brindar un trabajo, sólo que en casos así, la ayuda en alimentos, transporte, zapatos, ropa, etc., es necesaria.
    Solo.pedirles que sigan hablando del tema.
    Muchas gracias.
    Dios les bendiga
    Abrazos

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