Alimentación consciente, una práctica que involucra el cuerpo, el corazón y la mente

Autora: Nancy Castro

En la sociedad actual, muchos de nosotros usamos la comida para transmitir nuestros sentimientos, en muchas ocasiones no comemos por “hambre de verdad” sino para entretenernos o relajarnos. Confundimos la comida con una opción de disfrute y liberación de tensiones. Esto se conoce como “hambre emocional” y simboliza un apego a ciertos alimentos con los que nos hemos acostumbrado a manejar emociones como la tristeza, el enfado, las tensiones. Estos alimentos suelen ser azucarados, ricos en grasas, sal y con una textura muy sabrosa al paladar, son crujientes, y en algún momento han estimulado nuestro cerebro como recompensa, variando en diferentes gustos. Por lo tanto, los nutrientes emocionales y sus efectos pueden ser subjetivos, y a menudo carecemos de la capacidad de conocer nuestros límites y ejercer moderación, ya que el exceso del consumo de los alimentos podría afectar nuestro cuerpo y nuestra autoestima dificultándonos alcanzar un peso adecuado e ideal.

Razón por la cual, es necesario que hagamos un cambio de mentalidad para despertar nuestra sabiduría nutricional y presentar un apego a la nutrición consciente y adecuada, que es un método probado que trabaja en varios niveles: mental, emocional, nutricional y espiritual, para ayudarnos a conseguir un cambio de vida real. El mismo que nos explican con el consumo de una dieta equilibrada y saludable con las cantidades adecuadas de carbohidratos, proteínas, grasas, vitaminas y minerales.

La alimentación consciente es una práctica que compromete al cuerpo, al corazón y a la mente, nos invita a elegir, preparar y comer alimentos que involucra a todos los sentidos, en donde se explora los sabores y nos permite la elección de alimentos agradables al paladar y nutritivos para nuestro cuerpo y al mismo tiempo nos enseña a fomentar hábitos alimenticios adecuados.

De acuerdo a estos componentes, podemos mencionar algunos consejos para poner en práctica la alimentación consciente:

  • Reconocer las respuestas a los alimentos (me gusta, neutral o no me gusta).
  • Aprender a ser consciente de las señales de hambre física y de saciedad para guiar nuestra decisión de comenzar a comer y dejar de comer.
  • No comer si no se tiene hambre: en vez de comer según la hora del reloj, es preferible escuchar y seguir las señales de apetito y saciedad.
  • Comer tranquilo y sin prisas: es importante dedicar el tiempo necesario para comer y hacerlo en un ambiente relajado y agradable.
  • Poner atención en lo que comes: evitar comer con el celular o la televisión en frente. Es preferible comer en compañía de amigos o familia.
  • Masticar despacio y saborear los alimentos: de esta manera estarás consciente de lo que llevas a tu boca, y, además los procesos digestivos serán adecuados.

En algunos estudios se ha visto que, al adoptar la alimentación consciente a su estilo de vida, se reduce la cantidad de calorías ingeridas, se adopta una alimentación apropiada que tiene como resultado un peso adecuado.

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