Cultura del miedo

Por: Mariasol Trujillo

Los casos por COVID-19 aumentaron en el Ecuador y una vez más el COE puso medidas para combatir esto, que, si me preguntan, nadie las termina de entender aún. Sin embargo, junto al aumento de casos y medidas drásticas tomadas por las autoridades, el miedo incrementa.

El miedo es pieza clave en la conducta del latinoamericano promedio cuando se trata de adquirir un seguro médico o de vida. Pero, ¿por qué somos así?

Basándome en mi experiencia en esta rama, la comercialización de cualquier tipo de seguro se dispara cuando hay un evento catastrófico mundial o local, como el terremoto de Manabí del 2016. Seguros de vivienda tanto de contenido como estructura, que casi nunca eran solicitados por los mismos clientes sino obligados a contratar en préstamos hipotecarios, tuvieron una gran acogida en los meses y años venideros. Esto logró en medida de lo posible, cambiar la cultura y el comportamiento de compra del cliente ecuatoriano promedio.

Una vez más se puede observar este fenómeno. Si bien es verdad que las compañías aseguradoras están desembolsando montos altos por seguros de vida y coberturas médicas, los montos por afiliación de nuevos clientes superan el monto pagado por siniestros. ¿A qué me refiero con esto? La mayoría de las personas que han fallecido o se han enfermado, no contaban con seguros médicos o de vida debido a la falta de cultura. También y debido a su avanzada edad, este sector piensa que son impagables o que no los aceptan por su edad.

Derribemos mitos

Ningún seguro puede prohibir el ingreso de un cliente; ni por su edad, peor por sus enfermedades. Lo que se aplica en caso de que el cliente tenga una enfermedad pre-existente; de acuerdo con la Ley Orgánica de Discapacidades y su Reglamento, las condiciones pre-existentes para personas con enfermedades debidamente calificadas de acuerdo a la misma ley y sus disposiciones legales, tienen una cobertura de 20 salarios básicos a partir del 3er año del contrato. Esto tiene vigencia para cualquier cobertura relacionada a su enfermedad, por persona y por año calendario y, si el cliente tiene alguna enfermedad que lo deje discapacitado. Esto quiere decir que, aunque tenga carnet de discapacidad, el periodo de espera es de 90 días y la cobertura es la misma.

Existen seguros para todos los bolsillos y economías. Es por esto que siempre sugiero a todos, tanto a amigos como clientes y a ustedes queridos lectores, que consulten con asesores de seguros, mas no vendedores. No tengo nada en contra de ellos, pero no es lo mismo un vendedor de seguros a un asesor de seguros. Un vendedor te vende, y muchas veces se desaparece. En cambio, un asesor, por otro lado, brinda el servicio completo: asesoría, venta, y acompañamiento durante todos los años de vigencia de sus pólizas.

Desde abril del 2020, la cultura de seguros llegó para quedarse. Al fin la población ecuatoriana se está dando cuenta que un seguro, sea el que sea, no es un gasto: es una inversión que se debe de colocar en su rubro de gastos fijos mensuales. Recuerden que al protegerse a ustedes mismos, protegen el patrimonio de su familia.

No caigamos en la cultura del miedo, y mejor apliquemos la cultura de la prevención.

Mariasol Trujillo Centenoes ingeniera en administración de empresas, actual gerente comercial en una empresa multinacional de brokeraje, profesional con 7 años de experiencia en banca y seguros.

Dicta talleres de finanzas, ahorro, inversiones, tarjetas y seguros mediante redes sociales y brinda asesorías financieras a clientes que desean arreglar sus finanzas o aprender más sobre ellas.

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