El factor Lasso

Por: Jhossueth Almeida Villacís

Lo que parecía imposible se convirtió en la remontada electoral más grande en la historia del Ecuador, y uno de los más sorprendentes en toda la región. Guillermo Lasso subió del 19,74% obtenido en la primera vuelta, al 52,37% de votos válidos en el balotaje. Esos más de 32 puntos de diferencia obtenidos, le permitieron vencer al socialismo del siglo XXI en el Ecuador, algo que muchos creían imposible. De hecho, hasta el propio día de las elecciones, analistas decían que sería imposible para Lasso ganar y que solo Yaku podría hacerlo, o que la diferencia sería de apenas un punto porcentual de diferencia. Todo esto se venció. A las cinco de la tarde el exit poll de CEDATOS, que fue casi certero, anunciaba que Lasso había triunfado. En ese momento los quiteños se volcaron en masa a la avenida de los Shyris, los cuencanos a la Remigio en Cuenca, y los guayaquileños a la Víctor Emilio. Y así en todo el país. ¿Cómo explicar esto? El factor Lasso.

Créditos: Washington Quinchuela

Es muy fácil decir que la victoria de Lasso es por el voto duro anticorreísta que se dispersó en la primera vuelta. Pero con un electorado tan heterogéneo en sus intereses, desde hace tiempo que no es únicamente la polarización la que lo moviliza a las urnas. Menos aún cuando el candidato correísta hizo todo lo posible por desmarcarse el expresidente aquel, para parecer más tolerante y democrático. Ese cambio de imagen valió que académicos, investigadores y empresarios se unieran a la causa de Andrés Arauz. Siendo así, Lasso necesitó más que solo no ser Correa para aglutinar el apoyo que ahora lo lleva a Carondelet. Lasso tuvo que demostrar que era el idóneo para lograr convergencias en ese mar de intereses, especialmente de aquellos votantes que no deciden con base en el modelo económico que busca aplicar cada candidato, o que están demasiado distantes de las ideas difusas que representan las ideologías.

El núcleo del factor Lasso es la política del encuentro. Más allá de ser un eslogan de campaña y un atractivo jingle electoral, la idea del “encontrémonos” representa la genuina voluntad política de escuchar a todos los sectores. Y es que el encuentro era cercano, en mesas pequeñas de diálogo con actores de las más diversas posiciones en el espectro ideológico. Quedaron atrás las grandes caravanas donde el candidato estaba lejano a sus votantes y detenían la circulación en las ciudades. Ahora la estrategia fue acercarse, detenerse y escuchar. Detenerse y llevar el mensaje. Vimos a Lasso encontrándose con jóvenes, indígenas, ciudadanos LGBTIQ. Vimos también a sus equipos de campaña en territorio entrar más a la ruralidad y, con paciencia y empeño, explicar las ideas de libertad y progreso económico. Los resultados demostraron el éxito de la estrategia.

Créditos: Washington Quinchuela

Y tras la victoria, la confianza venía. El efecto del factor Lasso fue creer en el país.  Al poco tiempo de los resultados, aparte del fresco aroma a libertad, muchas personas decidieron apostarle una vez más al país. Se leía en redes la fe de emprender, de contratar, de abrir ese negocio, de realizar esa inversión, de trabajar. De producir. De generar prosperidad. A eso, se le sumó la dulce brisa de los mercados internacionales. El riesgo país bajó 400 puntos, y se dispararon los precios de los bonos soberanos. La sensibilidad mercantil, tan atenta a las variaciones en la política de cada uno de los estados, dio una señal clara: el Ecuador ha cambiado. Es momento entonces de desempolvar esos proyectos de inversión guardados en cajones desde el 2006.

El factor Lasso está cambiando las cosas aun antes del 24 de mayo. El nuevo gobierno se encamina a hacer realidad esos augurios y cumplir con las propuestas en un ambiente de paz, unidad y no persecución. Lo que es cierto, es que el gobierno no podrá hacerlo solo. Debemos acompañarlo en la reactivación del país confiando en este ecosistema económico que se pinta como un amanecer. Todos debemos permanecer vigilantes de la paz y la libertad, desde cada uno de nuestros espacios. Todos debemos contribuir para que el proyecto de libertad y paz sea edificable a largo plazo, y así desterrar del espectro político a los enemigos de la libertad y el comercio.

Jhossueth Almeida Villacís es abogado por Universidad San Francisco de Quito con estudios en la Universidad Pázmány Peter en Budapest, Hungría. Ex asesor legislativo y actualmente abogado en libre ejercicio profesional e investigador jurídico en la Fundación Ecuador Libre, think tank dedicado a la investigación y difusión de las ideas de libertad.

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