Retomando la ciencia y las olas por la igualdad femenina

Por: Vanessa I. Romero y Ivonne Salinas Avalo

Empezaré con un reto. ¿Puedes recordar cinco inventos creados por mujeres? ¿Cuántos inventos recuerdas? ¿Dos? ¿Cinco?¿Fue difícil? Una mujer descubrió la estructura del ADN, otra la radiación artificial, otra el Wi-Fi, otra la navegación por GPS y dos establecieron las guías de CRISPR-Cas. También hay importantes mujeres en ciencia ecuatorianas quienes merecen su propio artículo a futuro. La historia de la mujer en la ciencia está compuesta de inequidad de género, limitaciones por los roles sociales, la religión y la cultura; y de esfuerzos por sobrepasar esas barreras para mejorar al mundo por medio de su conocimiento (Fernandez, 2020).

Foto tomada de UnSplah. Créditos a Giacomo Ferroni.

Históricamente, las mujeres participaron equitativamente en la ciencia en las culturas griega y egipcia. Sin embargo, su participación se vio disminuida en los siguientes siglos, se volvió en “la ayudante” o “la pasante” e incluso se le negó la educación. Tras luchar por el derecho a la misma, después de siglos, la mujer regresó a las aulas. No obstante, en la actualidad sigue siendo marginada pues las estadísticas muestran que menos de 305 publicaciones anuales llevan el nombre de una mujer como la directora de la investigación. Este y muchos otros ejemplos de la historia han demostrado que no solo se margina a la mujer si no que muy pocas veces se les ha dado el reconocimiento merecido (Holman, Stuart y Hause; 2018).

La lucha de la mujer para retomar su puesto dentro de la mesa científica comenzó en el siglo XVII con “La primera ola del feminismo” que pedía el derecho a la educación, al voto, y a los derechos matrimoniales y relativos a lxs hijxs . La academia científica estaba constituida por hombres tradicionalistas creyentes de falacias y opiniones sesgadas de la mujer como que poseían un cerebro inferior, eran menos evolucionadas, tenían limitaciones por sus desórdenes ginecológicos, y estigma social de procrear y cuidar. Ellos eran los encargados de “probar” la legitimidad de las postulantes, lo que resultó en un verdadero “Kobayashi Maru” o una prueba imposible. Afortunadamente en la Convención de Seneca Falls las mujeres lograron retomar su voz dentro de la sociedad que no hace mucho se había visto acaparada como privilegio de los hombres (Portugal, 2014).

La primera universidad que admitió mujeres fue la universidad de Oberlin (Ohio-EE.UU.). La siguieron otras instituciones que ofrecían carreras  limitadas en literatura femenina, economía del hogar e idiomas, con pensum académico enfocado en mejorar las habilidades caseras. Esto no era suficiente para permitirle a la mujer entrar de lleno a la comunidad científica y así, surgió “La segunda ola del feminismo” (Parker, 2015). Esta se vivió desde el siglo XIX hasta la década de los cincuenta (siglo XX). La segunda ola se levantaba con fuerza al instar al derecho al voto universal, la educación superior en cualquier campo, el acceso igualitario a cargos laborales, y a derechos civiles y deberes matrimoniales equiparables a los de los varones. El movimiento alegaba que se seguía tratando a la mujer como un objeto de satisfacción y sumisión masculina, y que uno de los factores principales era la promoción de concursos degradantes como el Miss América. Algunas de las solicitudes, como el voto y la educación, fueron conciliadas y otras, como la inequidad laboral, se mantuvieron sin cambio durante los siguientes años y continúan hoy (Rampton, 2015).

Poco a poco lo que al principio se veía como una utopía se fue haciendo realidad, pues la mujer pudo entrar a la academia de educación superior, especialmente dentro de carreras en Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemática o STEM (por sus siglas en inglés) , previamente dominadas por varones. A pesar de esto, las evidentes desigualdades dieron paso a una “Tercera ola del feminismo” que consistió en la abolición del patriarcado, el cual dominaba la vida privada, la estructura familiar y sexual de las mujeres, e impulsaba a la lucha mundial en contra de las discriminaciones de sexo-género. Los objetivos de esta ola requerían de un cambio social limitado por supremacías patriarcales que para la ciencia se traducía en una paga equitativa, igualdad al recibir financiamientos y posicionamientos como jefas de laboratorios. Estudios han demostrado que una científica debe trabajar 47 horas en una semana para recibir al menos la mitad del sueldo de un científico con el mismo nivel de instrucción superior.  En 2012, mientras la lucha por la igualdad se mantenía firme. Las denuncias masivas por acoso dentro de universidades, laboratorios y en campos como sets de películas o compañías musicales hizo temblar a una sociedad moderna que creía que el silencio de las víctimas se podía confundir con una falsa igualdad. Así, en pleno siglo XXI llegó “La cuarta ola del feminismo” vociferando a los abusos con los movimientos MeToo y Time ‘s Up. Esta nos llama a crear una red de apoyo entre nosotras, y nuevamente nos recuerda que si no mantenemos y avanzamos lo que nos usurparon en la sociedad y en la ciencia, podríamos comprometer a las futuras generaciones de mujeres a la vida en la oscuridad sin derechos ni voz (Rampton, 2015).

 

Referencias:

Vanessa I. Romero

Vanessa I. Romero es investigadora y profesora del Colegio de Ciencias de la Salud- Escuela de Medicina de la USFQ. Es médica y PhD en genética humana. Su investigación y consulta se centra en condiciones genéticas sin diagnóstico, enfermedades raras, enfermedades metabólicas y genética de poblaciones. Al momento tiene varios proyectos en conjunto con la Universidad de Kanazawa-Japón y estudiantes de medicina.

Ivonne Salinas Avalo:

Ivonne Salinas Avalo es una estudiante de cuarto año de medicina de la USFQ. Entre sus motivaciones para ser una profesional de la salud se encuentran la lucha por la igualdad de género, los derechos humanos y la salud global. Trabaja mediante la organización de charlas para la educacion médica integral de personas dentro y fuera de la comunidad científica. En sus tiempos libres, aprende chino y disfruta pasar tiempo con sus seres queridos.

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