Vivir de tarjetas

Por: Mariasol Trujillo Centeno

A lo largo de nuestras vidas nos han enseñado que como nos ven nos tratan, y pues no podría estar más de acuerdo. Sin embargo, ¿cuándo se convirtió en competencia lucir lo más costoso, lo más brillante? Creo que se dejó a un lado lo realmente importante, que es el lucir nítido o impecable, sin importar marcas. A eso siempre pensé que se referían los padres y abuelos cuando decían ¨mijita te irás bien arregladita, porque como te ven te tratan¨.

En una competencia sinfín de qué cartera o qué billetera es más cara siempre me pregunto, dentro de esa cartera de $2000, ¿cuanto dinero habrá?, o será que se endeudó con la tarjeta de crédito para poder comprarla y pagarla en cómodas cuotas.

El vivir de apariencias, o como yo le llamo el vivir de tarjetas es el actual modo de vida del ecuatoriano promedio. Entre cinco y siete tarjetas de crédito en las billeteras, todas al límite del cupo, sobregiradas y usualmente con compras realmente innecesarias. Mi pregunta es: ¿sentías que debías tenerlo? ¿para impresionar, para quedar bien o para demostrar que sí tienes dinero? O quizá porque eres comprador emocional y comprar te hace sentir bien contigo mismo; llenas un vacío, el pasar la tarjeta te hace entrar en un estado de éxtasis. Sea cual sea la respuesta del por qué lo haces, mi intención no es llamarte la atención, sino que te quites la venda de los ojos y entiendas que lo que estás haciendo no es sano, ni para tu economía personal y peor la familiar.

Ser un shopaholic o adicto a las compras es una condición real, de las que padecen muchos tarjetahabientes. Por supuesto que al banco lo que más le interesa es el consumo y que tu les pagues, así sea el mínimo. Pero, ¿cuándo comienzan tus compras excesivas a afectarte? ¿Te ha pasado que solo te alcanza para pagar el mínimo de las tarjetas, o a duras penas el mismo? ¿Te quedas sin efectivo, o el poco efectivo que te pagan lo ocupas en pagar tarjetas y vuelves a consumir con las mismas porque ya no tienes dinero? Ya ni siquiera puedes dormir de la preocupación de las deudas. La deuda de la tarjeta no baja, solo sube, y ya no sabes qué hacer. Te invito a que tomes el primer paso, y aceptes que has tomado terribles decisiones financieras. Una vez que lo aceptes, atrévete a sentarte y a abrir estado de cuenta por estado de cuenta: necesitas ver tus deudas reales, no seas como Patricia Fernández de Betty la Fea, que tiraba a la basura sus estados de cuenta ¨para no saber su realidad¨.

Organízate:

En un Excel o si eres más de la vieja escuela en una hoja de papel, divide tus ingresos tantos fijos como variables, y por otro lado tus gastos fijos y los variables. Aprende cuál es el costo real de tu vida mensual, suma y resta, ¿cuánto te quedó? Probablemente en esta parte estés diciendo Mariasol me quiero morir, pero sin este baño de realidad tan necesario, ¿cómo es posible que sepas cuánto dinero realmente tienes?

Plan de acción:

¿Necesitas un refinanciamiento? Ve al banco y solicita ayuda. ¿Puedes solo? Comprométete a bajar tus deudas en un número determinado de meses y a no usarlas más en cosas que realmente no necesitas, evita ir a centros comerciales, húyele a la tentación. Genera un plan de ahorro: yo sugiero el 30% de tus ingresos netos, pero si no te alcanza comienza por un 10% o lo que yo llamo el diezmo personal, un premio de ti hacia ti por tu arduo trabajo.

Créeme las carteras, la ropa, los zapatos, los carros, nada de eso te da realmente felicidad. Felicidad es que tengas una casa propia, que puedas pagar sin problema la educación de tu familia, tener la refrigeradora llena y sobre todo dormir tranquilo sabiendo, que no estás sobre endeudado. No vivas de las apariencias, esas no te dan de comer, el trabajo duro y el ahorro por otro lado, sí.

Mariasol Trujillo Centenoes ingeniera en administración de empresas, actual gerente comercial en una empresa multinacional de brokeraje, profesional con 7 años de experiencia en banca y seguros.

Dicta talleres de finanzas, ahorro, inversiones, tarjetas y seguros mediante redes sociales y brinda asesorías financieras a clientes que desean arreglar sus finanzas o aprender más sobre ellas.

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