Elecciones Ecuador 2021, ¿qué necesitamos?

Se está a casi 5 meses de la primera vuelta de las elecciones para la presidencia en el Ecuador, y se siente la gran incertidumbre que existe en cuanto al futuro político del país. El Consejo Nacional Electoral (CNE) habría dado plazo hasta el pasado 2 de septiembre para que los partidos políticos acepten sus precandidaturas de manera presencial. Para el 23 de agosto se habrían anunciado veinte binomios, de quienes únicamente 14 habrían cumplido el proceso por el CNE. En cuanto al caso del partido Centro Democrático (CD), solo se aceptó la nominación al candidato presidencial Andrés Arauz, debido a que el CNE no aceptó que el exmandatario Rafael Correa trate de aceptar su candidatura a la vicepresidencia de forma virtual. La existencia de tantas candidaturas a la presidencia crea un ambiente político inestable con un precio a pagar muy alto para el Ecuador, que aparte de crear incertidumbre agranda el Fondo de Promoción Electoral que ya presenta problemas al arrastrar una deuda de 5 campañas anteriores.

La proyección del Fondo de Promoción Electoral para las elecciones 2021 es de $20 327 773. El Estado a través del CNE asigna un determinado valor para cada binomio con el objetivo de financiar la propaganda en los medios dentro de los 45 días de campaña. Los candidatos y organizaciones políticas están prohibidos de pagar esto de forma privada. Representantes de partidos políticos como Pachakutik y el Partido Socialista Ecuatoriano ya han manifestado su preocupación ante posibles consecuencias, pues mencionan que puede causar complicación dentro de la propaganda, por posibles medios que consideren no seguir prestando sus servicios. José Cabrera, consultor técnico del CNE, mencionó en sesión privada que medios provinciales le comentaron directamente que sería imposible colaborar en estos comicios, debido a que no se les ha pagado desde el 2019. Las complicaciones dentro de la difusión de propaganda causadas por la deuda de elecciones pasadas, si bien no representan brechas políticas, crean mayor incertidumbre. Un posible fiasco en las campañas electorales de los partidos políticos ciertamente tendrá un efecto en la legitimidad de los votos, en vista de que no podrán llegar a los ciudadanos.

Para el caso de la derecha ecuatoriana, la alianza PSC-CREO oficializada el pasado 1 de septiembre representa una luz al final del túnel. El Partido Social Cristiano apoyará al binomio integrado por Guillermo Lasso y Alfredo Borrero, por lo que Cristina Reyes y Diego Salgado habrían declinado su postulación para el 2021. Esto haría que Lasso se lance con los números 21-6. En el acuerdo, Lasso se compromete a apoyar la consulta popular liderada por Nebot y otras agrupaciones; que tocarían temas como seguridad social, rentas para gobiernos locales y reactivación de los sectores agropecuarios e hidrocarburíferos. Esta alianza representa una muy buena noticia para la derecha, a pesar de que ambos partidos representan fuerza y reconociendo el pasado político de elecciones ecuatorianas, conocían que separados no iban a llegar a ningún lado. Esta unión representa no solo orden político dentro de tan grande fragmentación sino una nueva oportunidad para la derecha ecuatoriana liderada por Guillermo Lasso, con una mayor conexión a la costa socialcristiana y una imagen renovada, más desligada a la figura de ‘banquero’ que los ecuatorianos percibían de la derecha de Lasso. Ahora más que nunca, esta estrategia puede ser de gran utilidad para ambos para poder gobernar dentro de ejes parecidos.

Jaime Nebot apoyando la primera candidatura a la presidencia de Guillermo Lasso en el 2013.

Un país fragmentado es un país que no va para ningún lado. Es responsabilidad de quienes buscan liderar el país, independientemente de sus métodos, que no se desliguen de su propósito y lo hagan con claridad. Es escandaloso para un país como el Ecuador, el tener un catálogo de 14 candidaturas muy poco definidas. Los demás partidos deben dar pasos como los de la derecha, afianzar alianzas que no permitan vislumbrar, y que tengan propuestas bien definidas para legitimizar el proceso democrático. El que hayan múltiples candidaturas representa una agenda individualista, donde un hito tan importante en la democracia como lo es el voto directo se presta a hechos deshonrosos, con candidatos que ruegan por votos, vendiéndose muy bajo. Bajo el contexto de la crisis sanitaria tanto se ha hablado de la responsabilidad política, pero con tanta segmentación, definitivamente no se está siguiendo ese discurso.

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