El COVID-19 y la crítica caída del PIB en el Ecuador

El escenario mundial es crítico. En aproximadamente cinco meses, la crisis sanitaria causada por el coronavirus ha causado la crisis económica más grande desde 1930. Incluso países con economías grandes y sólidas serán afectados. El promedio del descenso del PIB mundial será de 3%, mucho más que en la recesión económica de 2008. Sin embargo, para el Ecuador, las proyecciones son más duras todavía. Ni siquiera el feriado bancario impactó tanto la economía del Ecuador como lo ha hecho la crisis sanitaria causada por la Covid-19. El Fondo Monetario Internacional (FMI) predice una caída del Producto Interno Bruto (PIB) en el Ecuador del 6%, sin embargo, otros analistas de la economía del país afirman que la caída puede llegar al 10%.

Antes de continuar, es importante entender que el PIB es una medición que resulta de la suma de valores de todos los bienes y servicios producidos dentro de un país durante un año. En este valor cuenta todo, lo que se importa, lo que se exporta, lo que se gasta, etc. El objetivo es diagnosticar si la economía de dicho país crece o decrece por respecto al período de tiempo anterior. “El PIB es como un pastel que sirve para determinar qué tan grandes y ricos son los países”, dice la economista Mónica Rojas, decana del Instituto de Economía de la Universidad San Francisco de Quito USFQ.

Cuando el PIB de un país crece, significa que su economía es saludable y que sus ciudadanos tienen el suficiente poder adquisitivo para adquirir bienes y servicios. Por otro lado, si el PIB decrece, es el resultado de la caída del consumo, la inversión y la producción. Precisamente eso ha sucedido en el mundo durante la pandemia. También en Ecuador. La inversión, los gastos y las inversiones son mínimas. El desempleo es otro indicador sobre una economía que está en crisis. No existen cifras reales y actualizadas sobre el incremento del desempleo y por ende, la pobreza. Se puede vislumbrar a grandes rasgos el aumento del trabajo informal.

Para inicios de este año, se pronosticó que el PIB ecuatoriano crecería en 0,7%, sin embargo, seis meses después, observamos que el escenario ha cambiado radicalmente, pues ahora se pronostica una caída de entre el 6% al 10%. Sin embargo, ni el PIB ni este porcentaje de descenso toman en cuenta otras variables económicas importantes como la concentración de la riqueza en un país. Esto quiere decir que, aunque el pastel sea grande, eso no asegura que se reparta de forma equitativa. Mónica Rojas explica que la situación del país es grave porque además de que la riqueza es reducida, también se distribuye mal.

El PIB tampoco registra qué sectores productivos disminuyen sus ventas. Estas pérdidas suelen estar camufladas cuando uno de los commodities, productos de exportación de los que depende la economía de un país, incrementa su valor en el mercado. Un indicador para saber qué sectores productivos fueron impactados son las recaudaciones del Servicio de Rentas Internas (SRI) que han decaído en 25% entre marzo y mayo de 2020.

Cada vez se evidencia más el impacto de la pandemia en la economía. Por esto, Ecuador busca la reactivación paulatina de las actividades a través de un mapa de semaforización, que busca que las medidas de movilidad y de confinamiento sean más flexibles. “Económicamente eso es positivo”, dice la economista Mónica Rojas. Sin embargo, la crisis sanitaria no ha pasado todavía. Aunque el pico de contagios ha descendido en Guayaquil, en Loja y Quito, los casos se han duplicado en junio. Las casas de salud están a tope y el personal de salud está exhausto. Por esto, los expertos sugieren que la reactivación económica tiene que ir de la mano con la salud pública.

Rojas afirma que el panorama nacional y mundial necesita de políticas públicas, laborales y económicas que ayuden a fomentar la producción. De este modo, se mitigará el impacto de la pandemia en la economía de este y los próximos años. Se pronostica que la recuperación será lenta, a medida que la actividad comercial y económica se normalice, pero esto depende de que el coronavirus deje de representar un peligro para quienes trabajan a diario para que este país crezca.

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