Una prueba de ADN casera podría ayudar a atrapar a un criminal

El análisis del ADN ha revolucionado la ciencia forense, ha ayudado a atrapar asesinos prolíficos y ha exonerando a personas inocentes condenadas injustamente. Pero a medida el uso del ADN se ha vuelto cada vez más sensible y se utiliza en más investigaciones.

ADN. Foto de Stock. Pixabay

En Estados Unidos, Europa y recientemente en México, la popularidad de las pruebas de ADN caseras crece rápidamente. Test caseros como MyHeritage, 24Genetics, 23andMe y GEDMatch, que poseen información de más de 1,2 millones de personas, ofrecen información sobre el árbol genealógico que te antecede, revelan el origen étnico de tus ancestros por porcentajes y hasta proporcionan un listado de enfermedades genéticas podrías contraer. Además, son tan sencillas de hacer que no necesitan la prescripción ni orientación de un médico. Sin embargo, nadie hubiese imaginado que un examen que parece tan personal e inocente en cuanto a curiosidad sobre la propia identidad, podría proporcionarle a la policía información valiosa para atrapar a criminales y asesinos.

Uno de los casos pionero en utilizar la información de una prueba casera de ADN para atrapar a un criminal fue el asesinato de Gladys Godfrey, una viuda de 87 años que mientras dormía en la sala de su bungaló, en la localidad de Mansfield, Inglaterra, fue violada y asesinada por Jason Ward, de 21 años, en septiembre de 2002. La mujer había sufrido un ataque en abril de 2001, del que pudo defenderse. Desafortunadamente, eso no sucedió en el segundo ataque. Ward golpeó a la anciana, la pisoteó, la pateó, la estranguló y le arrancó mechones de pelo. “Fue uno de los casos más horribles, si no el peor, que jamás haya investigado”, comentó Kevin Flint, quien en esa época era el principal agente investigador de la policía en Nottinghamshire a BBC.

Joseph James DeAngelo. Jose Luis Villegas/AP para The Guardian

La policía estaba decidida a atrapar al responsable, pero había pasado un año y todavía no lo habían logrado. Había muestras de ADN del asesino recogidas de la escena del crimen. Esas muestras correspondían a las tomadas en el primer ataque. Sabían que el atacante era el mismo, pero no quién era, pues el hombre no había sido arrestado antes, no tenía antecedentes criminales y, por ende, la policía no tenía su perfil genético en la Base Nacional de Datos de ADN de Inglaterra. A la par, científicos en la ciudad de Birmingham trabajaban en “la búsqueda del ADN familiar”, un mecanismo para encontrar correspondencias similares en la Base Nacional de Datos de ADN de Inglaterra, en lugar de correspondencias exactas. Esta herramienta ayudó a cerrar la muestra de sospechosos de 1100 hombres de Mansfield a 20 hombres; el segundo en la lista era un pariente cercano de Jason Ward al que visitaron y cuestionaron para encontrar a Ward. La policía tomó muestras del ADN de Ward y de sus huellas digitales, que correspondían a las halladas en la vivienda de Gladys. Ward, al darse cuenta que la policía tenía pruebas suficientes, se declaró culpable de violación y asesinato y fue condenado a 22 años de cárcel en mayo de 2004.

Con este principio policial de “la búsqueda del ADN familiar”, “el asesino de Golden State” fue hallado por la genealogista genética CeCe Moore, quien tardó dos días en encontrar al responsable de un promedio de 50 violaciones y 12 asesinatos, hace 22 años. Usando una base de datos de ADN de libre acceso almacenados en un sitio web, Moore encontró al asesino y dejó el caso en manos de la policía. El 25 de abril de 2018, las autoridades anunciaron el arresto del sospechoso Joseph James DeAngelo, de 72 años, ex policía, por seis cargos de asesinato en primer grado, basado en evidencia genética. El secreto duró poco y la policía finalmente reveló que la base de datos usada fue GEDMatch. Muchos cientìficos colegas de Moore estuvieron de acuerdo con el uso de la aplicación con fines judiciales. Otros se escandalizaron argumentando que es poco ético utilizar de ese modo la información de la gente. Sin embargo, el 80% de 1600 personas encuestadas apoyó el uso de sitios web para búsquedas policiales. Aún así, el gerente y creador de GEDmatch afirmó para la BBC que jamás hubiese pensado que su aplicación tendría fines como esos. A diferencia de Ancestry.com y 23andMe, que no permiten a la policía buscar en sus bases de datos, hasta ese momento, GEDmatch no tenía reglas bien definidas. Después de cuestionarse qué tan ético podría ser el servicio de su aplicación, GEDmatch actualizó las políticas de aceptación de uso, permitiendo que la policía pueda usar su base de datos. En todo caso, al igual que otras aplicaciones, GEDMatch tiene la opción de borrar un perfil personal si es que no concuerda con Moore en el uso de la información genética en casos como el de Glayds Goldfrey o “el asesino de Golden State”.

La genealogista genética CeCe Moore junto a Henry Louis Gates Jr. en el plató de la serie Finding Your Roots de la PBS. MIT Technology Review

Entre más usadas son las pruebas de ADN caseras, menos probabilidades existen de escabullirse de las bases de datos de ADN, pues los genes no son completamente nuestros; incluso nuestros familiares lejanos comparten fragmentos de nuestro ADN. “Si usted ha cometido un crimen, le encontraré a través de un primo segundo”, asegura Moore para The Guardian, pues si ella encuentra una coincidencia en una muestra tomada de una escena del crimen y un perfil de GEDMatch, solo debe ir al árbol genealógico de esa persona para atar cabos.  Desafortunadamente, aplicaciones como estas no están disponibles en el Ecuador. A propósito de estas historias que parecen ficcionales, cabe preguntarnos, en el caso de que llegaran pronto, ¿podrían cambiar el sistema forense y judicial de nuestro país?

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