Entrevista a Ivonne Baki

¿Cómo logró, en apenas ocho días de haber sido designada embajadora de Ecuador en Estados Unidos, conseguir una cita para el presidente Lenin Moreno con el presidente Trump?

Todo se genera por amistades que mantengo hace tiempo. No fue un trabajo de ocho días, se había venido hablando de una reunión entre los presidentes, pero no se daba; y el presidente Trump quería que yo esté de embajador allá. Yo estaba en Qatar y todavía no sabía cuando iba a venir el nombramiento. Llegó muy rápido, la aceptación fue inmediata y presenté las cartas credenciales. El canciller me llamó un fin de semana, diciendo que ya tenía que ir a Washington a presentar la carta. Fui prontamente y al siguiente día de presentar la carta al presidente Trump, él prontamente dijo que manden la carta de invitación al presidente Moreno. Tuvimos menos de una semana para preparar la reunión. Fue una cosa corta, pero de trabajo en equipo. Siempre digo no hay nadie que logra cosas solo y hay un equipo maravilloso en Cancillería y en la embajada de Washington, que me ha ayudado muchísimo. Cada uno se encargó de algo y pudimos sacar adelante una agenda excelente. Fue una visita muy importante.

Nos guste o no, E.E.U.U. sigue siendo la potencia mundial. Es nuestro primer socio comercial y aliado, siempre con temas de inversión y generación de empleo. Siempre digo lo que uno tiene que buscar es ser pragmático, no importa quién esté de presidente de E.E.U.U. Hay que ver cómo apoyar a nuestro país, Ecuador, en generar trabajo para la gente que necesita, no importa si el presidente es de izquierda o derecha.

Ivonne Baki y el Presidente Trump.

La administración Trump presenta una apertura inusual hacia Ecuador. ¿Qué cree usted qué es lo más importante que Ecuador debería aprovechar de esta apertura?

Es exactamente eso. Esa apertura no se ha dado hace mucho tiempo. Después de diez años tenemos apertura y hay que aprovecharla para generar trabajo en el Ecuador. Se logra esto atrayendo la inversión y para esto debemos tener un acuerdo comercial. El acuerdo comercial que actualmente tenemos se había firmado hace 15 años, cuando yo estaba de ministra de Comercio. Hicimos las rondas junto con Colombia y Perú y estábamos firmando el acuerdo; pero con el presidente Lucio Gutiérrez, Ecuador se retiró y la negociación siguió con los otros países. Ahora tenemos que retomar, no hay que inventar nada. Hay que seguir lo mismo que tuvo Colombia y Perú, pero quizá modernizarlo como el acuerdo USMCA, que es el nuevo acuerdo entre E.E.U.U., México y Canadá. Tendríamos que mejorarlo, hacerlo igual que ellos, pero con lo que nos conviene, con todos los productos que son sensibles nuestros, que son los agrícolas, con el tema de propiedad intelectual, con las compras públicas. No hay que olvidarse que E.E.U.U. quiere hacer acuerdos bilaterales. No le interesa a los grupos, le gustan más los bilaterales. Hay que aprovechar este momento donde tenemos una oportunidad única para poder conseguir un acuerdo que sea de largo plazo. Tenemos actualmente el SEGP, que es el sistema de preferencias, pero eso hay que hacerlo igual que la TPDA. Cada año hay que pedir otra vez al Congreso de E.E.U.U. que por favor nos extienda un año más y esto no es atractivo para los inversionistas, porque la inversión va donde hay posibilidades de poder vender los productos a largo plazo en otros países.

Entonces si es que tenemos un acuerdo comercial con E.E.U.U. y con la Unión Europea, que son nuestros socios principales, podemos tener inversiones más grandes y eso genera mucho trabajo en el país. Esto hay que verlo de esa forma y creo que estamos en el buen camino. La prioridad ahora es conseguir el acuerdo comercial, atraer inversiones y por supuesto, el tema de seguridad.

La mayoría de autoridades gubernamentales que han interactuado con usted le definen como una persona altamente efectiva para alcanzar los objetivos que se propone. ¿Cuál es su estrategia para conseguir esos objetivos?

Lo más importante es vivir el momento intensamente. No pienso ni en el pasado ni el futuro. No veo lo negativo, siempre veo lo positivo. Siempre veo el vaso medio lleno, no medio vacío. Hay que tener pasión por lo que uno hace y lo que a mí me ha dado muy buenos resultados es tener amistades donde se genera confianza. Cuando hay confianza y amistad que puede ayudarte en el momento que necesitas, esas personas se convierten en los principales aliados. Eso me ha pasado en todos los países, no solamente con E.E.U.U o con el Medio Oriente. Tengo amistades excelentes y la suerte de que están en puestos claves que cuando hay algún problema se encuentran soluciones, porque hay esa amistad y esa confianza que puede apoyar. Hay que generar eso. No sentarse en una mesa frente a gente, en oficinas, a pedir. Sino tener la posibilidad de sentarse en una mesa redonda junto al otro, poder cenar y conversar; y poder decir tengo este problema, ayúdame. En esta forma estamos trabajando ahora nosotros aquí en Medio Oriente, tenemos relación excelente con Qatar, que está apoyando en muchas cosas. En E.E.U.U. he creado un grupo de amigos y aunque tenía 20 años de no haber sido embajador allá, solamente con llamar a tres personas pudimos organizar una visita tan importante, porque esas personas tienen conexiones también con otras y pudieron abrir puertas. Cuando uno tiene esa clase de amistades claves que son no por interés, sino por amistad personal, se consigue muchísimo. Por eso hay que hacerlo en una forma orgánica y no cuando uno decide estar en la política y me reúno en una mesa a negociar frente a frente atacándonos.

Eso no funciona, en todas las negociaciones hay que sentarse junto a la persona y poner el problema en la mitad. Decir, tenemos este problema, ¿cómo lo solucionamos? Son fuertes los que tienen soluciones. El poder es encontrar soluciones a los problemas difíciles. Cuando uno tiene esa fuerza para poder buscar soluciones es cuando ayuda más a la gente. El problema que tenemos en Ecuador,  es que creemos que las cosas son fáciles, que vamos a conseguir resultados sin hacer esfuerzo. En la vida no llega nada en bandeja de plata ni de oro. Hay que trabajar para conseguir esa credibilidad, esa amistad, esa confianza, que es lo que genera resultados positivos o permite solucionar cualquier problema difícil.

Cuénteme un poco de su vida, de cómo fue su adolescencia, juventud, su matrimonio y cómo su vida le llevó al puesto en el que ahora está.

Fue maravillosa, unos padres increíbles y una familia muy unida. Me daban muchísimo amor, mi papá me hizo lo que soy, en el sentido de que me dio seguridad en mi misma. Cuando los padres te dicen tu eres la mejor, aunque no seas, y te muestran esa motivación de seguir adelante, lo haces. Así empezó mi vida en el Ecuador. Nací en Guayaquil, crecí en Quevedo, en medio de las haciendas de banano de mi papá, con el olor del banano, de los caballos y el avión que fumigaba las plantaciones. Yo tenía 7 años cuando volaba en el avión y aprendí a volar avionetas. Después, cuando tenía 13 años, viajamos a Líbano de visita a conocer la familia de mi mamá. No hablaba árabe en ese momento, pero mi mamá aprovechó y nos puso en el colegio. Después de un año, cuando vino mi papá, yo quería regresar con el al Ecuador. Mi mamá dijo que terminen el año después regresamos. Allí se extendió el año y después me enamore de mi esposo, que fue una cosa muy linda. Lo conocí cuando choque su coche a los 15 años. Me casé muy joven, a los 16 años. Fue un hombre excepcional, fue mi mejor amigo, mi esposo, mi vida, todo. Era verdaderamente único y fue el que me empujó a la política porque era político y siempre decía “lo que yo no pude hacer lo vas a hacer tú, porque te gusta ayudar a la gente y hay que tener pasión por lo que uno quiere hacer”. Yo empecé con el arte cuando inició la guerra civil en Líbano. Mis tres hijos nacieron durante la guerra, que fue horrible, y la música de mis hijos para dormir eran las bombas. Por 17 años vivimos bajo bombas que caían en todos lados. Eso te enseña a vivir el momento intensamente. No sabes si tus hijos van a regresar del colegio o no. Con todo eso uno aprendía del sufrimiento y de la importancia de la paz.

Conociendo mi país, Ecuador, un país pacífico, viviendo la guerra en Medio Oriente, para mi era importante encontrar la paz. Así fue que entre al arte. Lo qué no podía decir en palabras lo hacía a través de las pinturas. Utilizaba siempre a la mujer como símbolo de paz y amor incondicional. Después, cuando la guerra terminó en el 87, me invitaron a ser artista en Harvard, donde mi hijo estaba estudiando. Ahí creé la Fundación El Arte para la Política, que era traer países en conflicto y encontrar soluciones a través del arte. Así me inicié en el campo de las negociaciones, con el gurú Roger Fisher, e hice una maestría. Simultáneamente se produjo la guerra entre Ecuador y Perú en 1995 y el presidente de ese momento, Sixto Durán-Ballén, me llamó y me pidió que ayudemos con el grupo de negociaciones de Harvard y Fisher; y fuimos a Ecuador. Así empezó la negociación de la paz con Perú, tomó tres años. Y llegó Jamil Mahuad como presidente; y lo primero que le pedimos fue que tiene que lograr la paz con Perú.

Yo fui parte de las negociaciones y eso me llevó a la política. Después el presidente Mahuad me puso de embajadora de Ecuador en Washington. Ahí tuvimos la primera reunión con los presidentes Clinton, Mahuad y Fujimori en la Casa Blanca. Hicimos la paz, se firmó el 26 de octubre de 1998 en Brasilia, junto con los países garantes, E.E.U.U., Chile, Argentina y Brasil y sus presidentes. Así empezó mi carrera política y me olvidé del arte. Ya tengo 25 años que no pinto. Cuando entré a la política yo tenía pasión por servir, por hacer un cambio. Creo que eso es lo que tenemos que sentir, si no tienes pasión por lo que haces no das resultados.

El futuro está en conocer las culturas diferentes a través de negociaciones, que es “soft diplomacy”.  Hay que ser diplomáticos pero al mismo tiempo, ser pragmáticos para encontrar soluciones. Eso es lo que una mujer puede conseguir. El rol de la mujer es importante. Tenemos que tener más mujeres en esos puestos, porque la mujer ve las cosas de una forma diferente. Tiene el sexto sentido y siente la importancia del ser humano, porque es la persona que trae la vida. Creo que el rol de la mujer es más importante que nunca en la política.

Usted tenía muy buena relación con la administración Clinton y ahora también la tiene con la administración Trump. ¿Se define ideológicamente más afín a los demócratas o los republicanos?

Tengo amistades de los dos lados que son únicas. Me llevo muy bien con Clinton y con la familia Bush. Tengo amistades de Harvard, donde me gradué. Uno de mis mejores amigos, Francisco Sanchez, que fue asesor de Clinton, después secretario de Transporte y después secretario de Comercio de Obama, es demócrata a morir. Cuando hablo con él puedo hablar de todo menos de política, porque nos peleamos. No soy ni de izquierda ni de derecha, y en Ecuador no me entienden; dicen “Ivonne esta con todos los gobiernos”. Yo no estoy con ningún gobierno, estoy con el Ecuador. Yo veo qué hace bien cada uno, no ver lo negativo; y veo como poder ayudar en positivo. Eso es lo que les digo a mis amigos demócratas y republicanos. Mi amiga Paula Dubriaski que ayudo en la reunión con Trump ahora es republicana, pero ella es pragmática. Creo que las mujeres somos más pragmáticas. No tiene relevancia que sea de izquierda o derecha.

Me encanta la frase de Lenin Moreno, con la derecha se invierte o se consiguen los resultados, con la izquierda se comparte. Hay que tener los dos lados. No puedo decir matemos a la gente que tiene dinero, que son los ricos, y demos a los pobres. No hay ni pobres ni ricos. Hay gente que le gusta esto y gente que le gusta lo otro. Hay que trabajar con los dos lados para conseguir resultados. En Ecuador no hay madurez política todavía. Los partidos se dividen en dos grupos, se pelean entre los grupos de derecha y de izquierda y al final quien paga el precio es el pueblo, que no tiene nada que ver. Y sale un candidato que a veces no es lo que queremos, con resultados negativos por el populismo.

Estamos en mal camino, pero hay que arreglarlo y tenemos tiempo ya trabajando en esto. Creo que llegó el momento de que veamos la realidad del Ecuador: es un país de gente maravillosa, de clima perfecto, de productos únicos, puede ser la riqueza máxima. ¿Sabes quién vio esto? El presidente Trump, porque el Ecuador es la puerta de entrada a los Andes. Siendo un país pequeño es único. Con toda su riqueza, puede convertirse en ese país de la unión de las Américas, porque estamos en el centro. Se nos olvida que somos el somos el centro de América.

El país puede convertirse en eso porque estamos dolarizados, tenemos una economía avanzada y somos pacíficos por excelencia. Nunca hemos tenido terrorismo. El narcotráfico ha entrado últimamente, pero nunca hemos tenido el cultivo de la droga. Somos un país que puede convertirse en esa fuerza de unión para las Américas. Eso es lo que ha visto el presidente Trump y su grupo de colaboradores, que quieren que Ecuador se convierta en eso. Por este motivo en la reunión en Washington dijeron “tenemos un aliado único que son ustedes, que pueden apoyarnos en convertir a América “Great Again”, que no es E.E.U.U., es el continente de América”.

Usted ha conseguido para el Ecuador beneficios que casi ningún funcionario público ha logrado. ¿Cuál sería su recomendación para que la juventud logre una gestión profesional tan efectiva como la suya?  

Ser auténtico y prepararse bien. Ustedes la juventud son el presente y el futuro de nuestra humanidad; y hay que prepararse para eso. Lo más importante es primeramente no entrar en partidos políticos por ideología, sino por convicción. Creer en el Ecuador, que es un país único que no se puede comparar. He vivido en muchos países y es el mejor, un país con fertilidad donde uno come fruta, tira la pepa y sale un árbol. Después de un mes está el árbol ya grande. Somos un país fértil, con gente maravillosa.

Algo negativo que tenemos en Ecuador, es que siempre vemos lo malo y no lo bueno. Nos quejamos de todo, no vemos las cosas buenas que tenemos y no sabemos trabajar en equipo. Me preguntaste cómo conseguí la reunión entre los presidentes, nadie logra algo solo, es un equipo que hace que se alcancen las cosas. Hay que saber trabajar en grupo y dar luz a los otros. No conseguí yo, lo consiguieron ustedes, siempre decir ustedes. Todo lo que se ha creado en la humanidad ha sido en equipo. En Ecuador fracasamos porque todos quieren ser presidente, todos quieren ser primeros.

Ustedes los jóvenes tienen esa oportunidad única. Tienen la tecnología, que ayuda muchísimo. Hay una fuerza interna que estoy viendo en todos los jóvenes, en el Ecuador y en todo el mundo, que quieren hacer una diferencia, que ya no les interesa solamente conseguir dinero y tener poder, sino también apoyar y ayudar a la gente y al medio ambiente, que es tan importante. En un mundo globalizado no sólo hay problemas en el cambio climático, sino también la salud, como el coronavirus. Estamos interconectados, ya no podemos decir cerramos la frontera, las fronteras están abiertas. Creo que es el momento de los jóvenes, si se unen y se trabaja en conjunto, especialmente en el Ecuador. Trabajar en equipo y hacerlo con pasión, decisión, acción y auténticamente, es el secreto para el éxito.

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