Quito, una mezcla entre la preocupación y la esperanza

La ciudadanía continúa preocupada y preguntándose hasta cuándo nos seguiremos viendo en mascarilla. Algunos piensan que el COVID-19 nunca desaparecerá, y que tal vez sea una enfermedad sin cura, como el Cáncer y el SIDA. Sin embargo, en medio de la preocupación y la incertidumbre, Quito busca reactivarse y ayudar a sus ciudadanos.

Ciertos sectores de la ciudad de Quito continúan desérticos.

El sonido de los buses ha vuelto, y el silencio, poco a poco, está desapareciendo, pero la preocupación y el temor a contagiarse se mantiene latente en la sociedad. Los niños y jóvenes continúan recibiendo clases en línea desde sus casas, pero siguen pensando si volverán o no a su escuelita; en el caso de los más pequeños del hogar, ellos se preguntan si van a volver a ver a su maestra, a sus amiguitos y a sus juegos de la escuelita; mientras que, en el caso de los más grandes, los jóvenes, se cuestionan si volverán a ver a sus compañeros antes de graduarse.

El año lectivo en la región Sierra está próximo a culminar, como cada año. Sin embargo, padres e hijos, no están contentos con ello, más aún los jóvenes de tercero de bachillerato, quienes anhelaban su graduación y baile de fin de curso. Como muchos, ellos esperaban que su último año sea el mejor, lleno de fiestas, programas y bailes, pero esto no pasó, ni pasará, todas las celebraciones fueron canceladas y en muy pocos casos postergadas. El sueño de ponerse la toga y el birrete de graduación hoy es imposible. Cabe recalcar que este es el tema que más se ha pronunciado durante los últimos meses, pues cientos de jóvenes ecuatorianos han visto, mediante redes sociales, como en otros países los planteles educativos están haciendo graduar a los estudiantes, con sus togas, birretes y en la institución, pero respetando los cuidados para evitar contagios. Esto a llevado a los jóvenes alumnos a cuestionar a las autoridades del plantel, preguntándoles: “¿Por qué no se hace lo mismo aquí? ¿Por qué nosotros no?”

El sector comercial se encuentra reactivándose poco a poco.

Hoy, las calles de Quito se pueden decir que han vuelto a la normalidad, pero una normalidad entre semana con apariencia de ser fin de semana todos los días. La cantidad de gente en la calle no es como antes, ni lo será por un largo tiempo. Las personas que han retomado sus labores presenciales, no lo hacen porque no les importe contagiarse, claro que le tienen miedo al virus, pero si no trabajan…no tienen de que vivir.

La economía del país ha decaído. A nivel mundial, se asume que la crisis económica será peor que la que se vivió durante la segunda guerra mundial. Se calcula que en Ecuador, aproximadamente el 65% de la ciudadanía ha perdido su empleo. Cabe recalcar que Quito es el líder en número de despidos.

El COVID-19 no se detiene y continúa acabando con Ecuador y el mundo entero, nadie sabe si esto tiene fecha final. Muchos temen pensar que el coronavirus llegó para quedarse. Hasta hace algunos meses se creía que el SIDA era la única enfermedad qué le había quitado el “protagonismo” al Cáncer, pero con lo que vivimos hoy está claro que nunca fue así, la verdadera enfermedad que obtiene la corona de todas ha sido el COVID-19.

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