Educación en línea: Misión (casi) imposible en la frontera norte

El COVID-19 ha obligado la educación a pasar de presencial a virtual. Las comunidades más vulnerables de la región costa, Awá, Épera y Chachi, ubicadas en la frontera norte, no poseen en su gran mayoría acceso a conexión o señal, por lo que recibir clases en línea no es una opción.
Regiones Costa e insular se preparan para iniciar clases el próximo 4 de mayo.

“No sé cómo vamos a hacer. Yo pensaba… poder visitar familia por familia, llevando libros y cuadernos para repasar matemáticas.  La comunicación es un problema. Muchos de los padres no tienen cobertura, ni celular, solo el 20% o el 30%. No sabemos cómo vamos a enseñar, estamos esperando respuestas del ministerio”, afirma Juan Herrera, indígena Awá, profesor en una institución de la comunidad de La Unión, ubicada a tres horas de caminata de la carretera Ibarra San Lorenzo, desde la parroquia de Alto Tambo.

El pasado 12 de marzo, el presidente de la República Lenín Moreno declaró emergencia sanitaria a nivel nacional, con el fin de evitar, controlar y detener la propagación del COVID- 19 en Ecuador.

Uno de los sectores más afectados fue el educativo. Tanto escuelas, colegios y universidades, suspendieron sus actividades académicas presenciales. Cabe recalcar que las regiones costa e insular no se vieron afectadas, pues se encontraban en receso académico, tras haber culminado su año lectivo.

El 1ero de junio, las regiones costa e insular tiene previsto iniciar clases. El presidente Lenín Moreno realizó el anuncio en su cuenta de Twitter y mediante cadena nacional.

Por el momento, el Ministerio de Educación afirma que se encuentra desarrollando un plan de estudios a distancia, que no sólo sea en línea, sino que se incluirá clases mediante Tv, radio y redes sociales, como WhatsApp. Las provincias costeras y el archipiélago de Galápagos desde ya se preparan para esta nueva modalidad, la cual preocupa a miles de padres y profesores, sobre todo en los sectores más vulnerables que no tienen internet.

Marta Valencia vive en San Lorenzo. Afirma que el 75 % de la provincia de Esmeraldas no tiene acceso a internet de forma permanente, por lo que es prácticamente imposible para los estudiantes seguir clases de manera regular. “De 12 parroquias de San Lorenzo, ocho no tienen señal de celular y nueve no tienen acceso a internet”, afirma Valencia.

Frontera Norte, el sector más vulnerable

Caracterizada por ser un corredor de narcotráfico y una zona tradicionalmente olvidada por los gobiernos en turno a la economía deprimida, la frontera norte del Ecuador hoy pasa por uno de sus momentos más difíciles tras la llegada del COVID-19 al país. “Siempre hemos tenido dificultades en el tema de desarrollo, más ahora que hemos tenido que pasar cosas muy difíciles, primero el terremoto y ahora el virus”, cuenta Marta Valencia. “80% de la población estudiantil, entre los cantones de San Lorenzo, Eloy Alfaro y Rio Verde, no van a tener acceso a recibir clases en línea”, añade.

Actualmente, las comunidades Awá, Épera y Chachi ubicadas en la frontera norte, afirman que no están preparadas para las clases mediante la nueva modalidad en línea, propuesta por el Ministerio de Educación.

“El estudiante de frontera procede [a menudo] de un hogar disfuncional, con poquísimos recursos económicos. Realmente el estudiante tiene bastantes falencias en lo educativo. No podemos igualarnos con la capital que tiene todos los recursos tecnológicos. Ante esta situación de la pandemia es más notable aún”, afirma Antonia Hurtado, directora de la escuela fiscal 26 de Agosto ubicada en San Lorenzo. Hurtado afirma que no ha recibido información sobre sí se hará entrega de algún kit de resguardo para los alumnos, como mascarillas.

Clases online, no son una opción en la provincia de Esmeraldas, la gran mayoría no poseen internet permanentemente.

Educación en línea, un reto para la región sierra

Cecilia Vázquez, docente de una institución educativa fiscal en la ciudad de Ibarra, en un sector de bajos recurso en la parroquia de San Antonio, afirma que trabajar en modo virtual es complicado por las restricciones de conexión de sus alumnos. “Doy clases a 40 niños, y de ellos, solo uno tiene acceso a internet. Con el resto de los niños mantengo conexión por WhatsApp, pero entre una o dos veces por semana; sus padres tienen que caminar horas para poder tener una conexión a internet y enviarme los trabajos de los niños. No podemos seguir así”, afirma la educadora.

Por el momento, la Sierra mantiene sus actividades académicas de forma virtual, las cuales culminarán el 30 de junio. Se debe resaltar que, desde ya, cientos de padres se cuestionan si inscribir a sus hijos en el próximo año lectivo, periodo 2020- 2021. “No es lo mismo mantener clases en línea que presenciales. Además, a los niños de por sí, les cuesta estar puestos un mandil, se lo sacan y lo botan donde sea, peor aún una mascarilla. ¿Quién me garantiza la salud de mi hija en el colegio? Estamos en crisis y el pago de pensiones hoy es imposible”, señala Maribel Vásquez, madre de familia, quien mantiene a su hija en una institución privada.

Maestros prefieren impartir clases visitando a sus alumnos en sus hogares, antes que exponerlos a ser contagiados por COVID-19.

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