El cuerpo como discurso político

“Principio de Acción”, ciclo de performance propuesto por la Galería Q de la Universidad San Francisco de Quito, desarrolló la revisión de distintas prácticas, formas y metodologías en las que el cuerpo se manifiesta. El ciclo reunió una selección de trabajos y propuestas realizadas en espacios académicos, no académicos e independientes, y un conversatorio, del 13 al 20 de febrero.

La reciente inauguración de “Galería Q” de la USFQ ofrece la posibilidad, a profesores y alumnos, de pensar en procesos pedagógicos que acoplen la exhibición a la creación artística. Es así que, con el propósito de habilitar a la galería como un espacio educativo y multifacético, Byron Toledo, docente de la carrera de Artes Visuales y coordinador del espacio, concibe junto a su alumno David Jarrín al ciclo de Performance “Principio de Acción”.

Pero, ¿qué es Performance?, se preguntarán. La respuesta es un poco compleja de explicar. Toledo lo intenta partiendo de la ruptura que el Performance causó y sigue causando en los circuitos de producción y exhibición del arte. “Uno de los temas de la historia del arte ha sido qué cuerpos se representan y cómo se representan. El Performance surge como algo disruptor dentro de esa lógica”, afirma. En ese sentido, el Performance propone la presentación de los cuerpos como entes políticos, como problemáticas y discursos al mismo tiempo, y ya no más su representación.

Pensando principalmente desde la educación y la producción generada desde el Performance, Toledo invitó directamente a quienes trabajan performance en espacios de formación académicos y no académicos como “Club Vogue”, cuyo trabajo tiene que ver con el cuerpo y lo performático desde lo queer y el activismo, “Sin Teatro”, colectivo consolidado por el artista Tián Sánchez que investiga y experimenta sobre la práctica performática, “Grupo Talvez”, espacio para pensar el cuerpo desde la danza y la improvisación, y a Gabriela Ponce y Jenny Jaramillo, docentes de la USFQ y la PUCE respectivamente, quienes seleccionaron procesos concebidos en sus clases de Performance para “Principio de Acción”.

Gabriela Ponce ofrece la clase de Performance el la USFQ desde hace dos años. La escritora, dramaturga y docente seleccionó propuestas que, dentro del marco de sus clases, se destacaron por su temática y metodología, que habilitaron experiencias en los participantes y que fuesen fáciles de trasladar al espacio-galería. Además, Ponce participó del conversatorio sobre Educación y Performance junto a Jenny Jaramillo y Tián Sánchez. Ella destaca las ideas comunes: la dificultad para “enseñar performance” y de establecer una metodología, la importancia de habilitar espacios que promuevan su práctica, y la riqueza del Performance en su indefinición, apertura y carácter indisciplinar.

A partir de esto, Ponce concluye que una clase como la que ofrece, dialoga bien con las Artes Liberales, el desarrollo de pensamiento crítico y la interdisciplinaridad. “El Performance le ha invitado al teatro y a las artes visuales a mirarse críticamente, a pensarse, movilizarse, a ubicar al cuerpo como un eje central del proceso, a revisar los modos de producción y los espacios de exhibición del arte”. Por esto, insiste aunque el Performance sea “escurridizo por espíritu” y descubra cada vez más espacios donde colarse, merece un espacio en la academia, aunque suene paradójico.

David Jarrín, alumno de Byron Toledo y colaborador en la realización del ciclo, destaca la importancia de la existencia de espacios que ofrezca diversidad de producción artística, que destaquen los distintos puntos de partida de la creación y lo multifacético en los circuitos del arte. “En el país hay pocos y son espaciados los trabajos de performance; no se muestra el gran espectro en el que oscila la práctica”, afirma, por lo que miró en “Principio de Acción” una oportunidad para entender cómo introducir a alguien sobre qué es Performance.

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