“Son 40 años y ¿a quién le importa?”

Este marzo de 2020, el Teatro Patio de Comedias cumple 40 años de haber mantenido abiertas las puertas al público para que este disfrute de la producción escénica de la capital y hasta internacional. La administradora del lugar durante los últimos 20 años, Juana Guarderas, afirma que, aunque la celebración podría ser meramente conmemorativa, como gestora cultural, ella piensa que reflexionar sobre el estado actual de la cultura en el país es la mejor forma de conmemorar la apertura de este conocido espacio cultural de la ciudad.

Juana Guarderas es una actriz quiteña conocida por su participación en Las Marujas. Ella, a título personal, ha recibido premios y medallas provenientes de instituciones públicas y privadas. Sin embargo, el Patio de Comedias como espacio cultural no ha merecido reconocimiento y eso le hace cuestionarse sobre continuar empujando un enorme elefante que parece no dar los resultados esperados en el público. 

El Teatro Patio de Comedias fue creado por los padres de Guarderas, Raúl Guarderas y María del Carmen Albuja, en el patio de una casona ubicada en las calles 18 de septiembre y 9 de octubre que la familia Guarderas-Albuja adquirió cuando Juana tenía 13 años de edad. Aunque parece un sueño recorrer la línea temporal de este teatro, también resulta preocupante la situación de sostenibilidad del espacio, como la de otras salas escénicas en la ciudad de Quito.  

Guarderas asegura que la valoración de espacios culturales por parte de las instituciones públicas es inexistente. No existen políticas culturales o incentivos que impulsen la existencia de lugares como el Patio de Comedias. Para estos espacios, sostenerse exclusivamente de la taquilla es incierto, pues depende de la asistencia del público que muchas veces es abundante, y otras, invisible. Sin embargo, los egresos son siempre rubros fijos, que no comprenden la falta de dinero. 

Muchos pensarían que al Patio de Comedias no le falta público. Sin embargo, Juana asegura que su inventiva asegura ingresos económicos. “Muchas veces auspicié al Patio con mi trabajo como actriz”, ofreciendo espectáculos, sin paga, para que los ingresos en taquilla cubran los egresos. “¡Tres funciones en un día es matador! Ya no lo puedo hacer”. Otra de las formas de sostener el lugar es programar obras que llenen la sala, generalmente, teatro comercial. Los proyectos personales, contrataciones, capacitaciones, o proyectos de investigación representan para Guarderas un ingreso extra. “¿Es una opción cerrar?” se pregunta, ahora que está por cumplir 30 años en la administración del lugar y que el lugar celebra su cuadragésimo aniversario. 

Con el reciente cierre indefinido de dos espacios escénicos, Teatro Humberto Calaña, ubicado al norte de Quito, y Rapsodia, ubicado al sur de la ciudad, el escenario cultural tambalea. Gio Valdiviezo, ex administradora de Humberto Calaña, asegura que “el detonante del cierre del espacio fue el no poder pagar la renta del lugar”. El caso de Rapsodia es similar. “El modelo de gratuidad o donación voluntaria al que está acostumbrado el público no nos permitió mantener este proyecto”, dice el comunicado oficial que anuncia el cierre del lugar.  

 En todo caso, los administradores coinciden en que, a diferencia de ciudades como Buenos Aires, Bogotá o Madrid, las redes de fomento y apoyo estatal mínimo para solventar gastos fijos que tienen los espacios es inexistente. La gestión sobre la marcha y las soluciones inventivas de los gestores culturales es la que los mantiene a flote. Coinciden, además, en que no pueden seguir subvencionando al estado con su trabajo y demandan del estado: políticas culturales que fomenten la formación de públicos, la creación y sostenimiento de espacios independientes y en territorio, y la generación de condiciones materiales, tributarias y legales que favorezcan el funcionamiento de estos espacios.  

En este escenario, Guarderas se pregunta, una y otra vez, “¿a quién le importa que el Teatro Patio de Comedias cumpla 40 años? ¿al público? ¿a los artistas escénicos? ¿a la empresa privada? ¿a los medios de comunicación? ¿a las entidades estatales culturales del país? A pesar de eso, el Patio de Comedias celebra su aniversario como celebra la cultura en el país cada fin de semana: con su programación, que incluye tres obras de teatro familiares del elenco Círculo de Artes Escénicas, y la conocida obra en la que actúa, “Marujas, entre violetas y braguetas” 

Entrada al Patio de Comedias. Fotografía: CInthya Guaña

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