¿Por qué el azúcar es adictiva?

¿Por qué el azúcar es adictiva?
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Por: Nancy Castro
Carrera de Nutrición y Dietética

El azúcar en la actualidad es considerado como una droga ya que tiene el mismo efecto en el cerebro que una de las drogas más adictivas como es la cocaína

El azúcar impacta en los sistemas de recompensa del cerebro y el consumo excesivo puede paralizar los receptores de los neurotransmisores de dopamina, que son claves para la satisfacción al consumir alimentos.

Cuando se reduce la sensibilidad, se produce tolerancia al azúcar y se necesita más para poder alcanzar el mismo nivel de satisfacción. Si las necesidades de azúcar no se cumplen en el organismo, se puede sentir ansiedad por no tener suficiente disponible. Esto es una señal de que el azúcar se ha convertido en un adictivo y es importante controlarlo. Por esta razón se está haciendo un llamado a regular la venta de azúcar en distintos países en el mundo.

Investigaciones recientes encontraron que el azúcar, a diferencia de las grasas y otros alimentos, interfiere con el apetito, creando un deseo insaciable a seguir comiendo. Comer otra porción de torta o un chocolate es muy tentador ¿Pero qué impulsa este antojo por el dulce?

Varios estudios sugieren que deseamos el azúcar instintivamente porque juega un rol vital en nuestra supervivencia. El sentido del gusto ha evolucionado para codiciar las moléculas esenciales para la vida como la sal, la grasa y el azúcar. Cuando comemos, la glucosa (un azúcar simple), es absorbida desde el intestino hacia el torrente sanguíneo para luego ser distribuida a todas las células del cuerpo. La glucosa es particularmente importante para el cerebro ya que es el único combustible para los 100 mil millones de células nerviosas llamadas neuronas.

Las neuronas, necesitan un abastecimiento constante del flujo sanguíneo porque no tienen la capacidad de almacenar glucosa, provocando al mismo tiempo una sensación de bienestar ya que consiguen que el cuerpo segregue serotonina, la “hormona de la felicidad”, en el flujo sanguíneo, sensación que el organismo pide cuando anhela un premio o un consuelo.

Pero este agradable bienestar desencadena un aumento de insulina, la cual sirve como reguladora en los esfuerzos del cuerpo por mantener la glucosa en la sangre a un nivel normal. Esto puede tener el efecto colateral de provocar una hipoglucemia que hace que muchos deseen aún más azúcar, lo que puede conducir a un ciclo de atracones.

De acuerdo con el Servicio Nacional de Salud (National Health Service) de los Estados Unidos, los azúcares añadidos no deberían aportar más de 10% de la energía que obtenemos de alimentos y bebidas cada día, sin importar si proviene de jugo de frutas, miel, mermelada, gaseosas azucaradas o comida procesada. Esto representa unos 70 gramos por día para hombres y 50 gramos para mujeres; aunque depende mucho de la talla, edad y estado físico.

Si se lleva los 50 gramos en equivalente de alimentos, éstos corresponden a 13 cucharaditas de azúcar al día o dos latas de gaseosas u ocho galletas de chocolate sin relleno.

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