Mi vida con el cáncer

Los sobrevivientes de cáncer batallaron contra una de las enfermedades catastróficas más letales, por lo que es una de las principales causas de muerte en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la actualidad más de 32 millones de pacientes viven con cáncer.

Existen por lo menos 200 tipos y cada uno tiene síntomas distintos y formas de diagnóstico y tratamiento únicas. Sin embargo, es bien sabido que esta patología provoca deterioro físico y emocional en las personas que lo padecen. Dos ex pacientes nos comparten su historia.

“Soy un agradecido. Tuve compañeros en la misma sala del hospital que no tuvieron mi misma suerte” 

Gustavo Tulipa un día fue a una clínica cercana a su casa para donar sangre. Unos días después se enteró que tenía hepatitis C. Después de un año, le diagnosticaron cirrosis, una enfermedad que lo posicionaba como un candidato para el cáncer, y en efecto 6 meses después este “monstruo” invadió su hígado mediante un tumor en el hígado. Para él y sus dos hijos fue una “bomba sorpresa, que explotó” cuando su hijo Martín estaba a punto de graduarse. Gustavo entró en lista de espera para un trasplante de hígado y 7 meses después lo operaron.

A cuatro meses con su nuevo hígado, el virus de la hepatitis lo contagió y volvió a causarle cirrosis. Defraudado, con mucho dolor y pesando 38 kilos, Gustavo perdió todas las esperanzas. “Estaba muy débil y ya no quería seguir las quimioterapias. Pero lo que realmente me ayudó a seguir luchando es pensar en lo que podía perder”, refiriéndose a su esposa e hijos.

Después de 1 año y medio, recibiría un segundo trasplante y una vez que despertó en terapia intensiva se enteraría que sería abuelo por primera vez. “Fue el broche de oro”, aseguró. Desde entonces y gracias a medicamentos que empezó a tomar, el virus de la hepatitis no volvió a aparecer. “Ahora soy muy responsable con mis controles y mis medicamentos. El cáncer me ayudó a valorar lo que tengo y abrazo gustoso la vida”, reflexionó.

“Ella decía déjenme morir, pero sabía que debía luchar por sus hijos y sus nietos”

La historia de María Maldonado es narrada en la voz de su hija Elva Pozo. Ella cuenta que su madre a los 78 años de edad, presentaba un cuadro anémico. Sin embargo, era muy raro porque su alimentación era muy buena. Es por eso que Elva decide llevarla a realizarse exámenes exhaustivos y es ahí donde los médicos descubren que tiene un tumor en el colon. Le sugirieron una pronta cirugía para que no genere metástasis a otras partes del cuerpo. “Para nosotros fue un shock súper grande, nunca nos imaginamos que mi mami tenga una enfermedad tan grave y tan repentina”, reflexiona.

Su cirugía fue todo un éxito; sin embargo, los médicos le recetaron que, para combatir completamente el cáncer, María debía seguir un tratamiento de quimioterapia. En ese momento su familia reconsideró opciones económicas, puesto que ya habían solventado los gastos de la cirugía, así que decidieron utilizar el Seguro Social para este tratamiento. “Esta enfermedad es muy cara, pero gracias a Dios todo salió bien”.

María recibió 1 año y medio de quimioterapia, erradicando el cáncer. Elva cuenta que fue un tiempo muy “sacrificado” para ellos, puesto que las atenciones eran continuas y fuertes, pero todo valió la pena. En la actualidad la salud de María es muy buena, es disciplinada tanto en la comida y medicamentos, porque está segura que esta enfermedad puede “reaparecer en cualquier momento”. Además, que esta situación inculcó a sus hijos y nietos a realizarse chequeos continuos y mantener un control sobre su salud.

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