El absurdismo en la literatura

“La vida misma y la situación del hombre en ella” es la principal incógnita de la filosofía de lo absurdo. El absurdo se relaciona con el sinsentido de la vida. Debido a que para esta corriente filosófica nada en la vida tiene sentido, la moral no es más que una ilusión religiosa: “todas las morales se fundan en la idea de que un acto tiene consecuencias que lo justifican o lo borran. Un espíritu empapado de absurdo juzga solamente que esas consecuencias deben ser consideradas con serenidad”. La literatura se basa en la cotidianidad del día a día, al igual que el absurdismo. Dos ejemplos clásicos de literatura, como lo son El túnel de Ernesto Sábato y El extranjero de Albert Camus, plasman muy bien esta corriente. En este caso, mediante la caracterización de sus personajes principales, Juan Pablo Castel y el Sr. Meursault. A pesar de que se encuentran muchas similitudes en ambos protagonistas, como la soledad o la falta de moral, ambos muestran lo absurdo de manera diferente. Mientras Castel guarda esperanza de encontrarle un sentido a la vida a través del amor, Meursault acepta su condena y acepta lo absurdo de la vida “con angustia y amargura”. A través de la narrativa de cada obra, lo absurdo se manifiesta en las acciones y pensamientos de los personajes principales, sin embargo cada uno lo vive de manera diferente.

Para Jean Paul Sartre, filósofo existencialista, en su explicación sobre El extranjero; afirma que Meursault es un hombre concreto. Un hombre concreto “es un hombre incapaz de experimentar la realidad como unidades abstractas enlazando el material disperso de la experiencia”. En la perspectiva de Meursault, la realidad y las situaciones abstractas funcionan distinto que para una persona convencional: “como un flujo amorfo de presentes”. Esto se evidencia en la indiferencia que manifiesta por ejemplo, cuando se muere su madre, o cuando Marie Cardona (la amante) le propone casarse con él. En las primeras líneas de la obra muestra su dificultad para interpretar a lo abstracto: “hoy mamá ha muerto. O tal vez ayer, no sé”. Más tarde, muestra lo mismo pero con su amante: “por la tarde Marie vino a buscarme y me preguntó si quería casarme con ella. Le dije que me daba igual y que podíamos hacerlo si era su deseo”. Meursault es un personaje que se muestra indiferente hacia los sentimientos de los demás y no sabe lidiar con los suyos, o los evita.

            Además de encontrarse reacio hacia los sentimientos debido a su perspectiva absurda de la vida, Meursault no guarda esperanza alguna hacia el futuro y no espera que su vida cambie: “Meursault ve pasar sus días uno tras otro sin que nada cambie. Pero los acepta, los confirma y de esta manera le da sentido a una vida que se torna sin esperanzas”. Meursault es coherente con sus sentimientos y no espera más de la vida que lo que tiene en el presente. El no tener aspiraciones y que su vida no tenga finalidad es una característica intrínseca en Meursault que demuestra lo absurdo. Es por esto que cuando su patrón le menciona la posibilidad de trabajar en la capital y viajar de vez en cuando, él menciona que esto “en el fondo le es indiferente”. Su narrativa se centra mucho en su propia rutina y no parece tener perspectiva más allá de eso: “trabajé mucho toda la semana. Raymond vino para decirme que había enviado la carta. Fui al cine dos veces con Emmanuel, que no siempre comprende lo que pasa en la pantalla”. Es decir, para Meursault la vida no va más allá de la rutina y no espera que eso cambie.

            No obstante, para Juan Pablo Castel en El túnel es diferente. El ser humano “puede optar por asumirla con dignidad y lucidez o aceptarla con angustia y amargura”. Castel manifiesta un poco de las dos; pues está consciente de lo absurdo de la vida, pero sueña con que esto puede cambiar: “Castel quiere que las cosas cambien, pretende dar un giro a su vida y a su situación comunicativa con Maria Iribarne”. Sin embargo aunque piense esto, se aferra a su pensamiento solitario: “a veces creo que nada tiene sentido. en un planeta minúsculo, que corre hacia la nada desde millones de años, nacemos en medio de dolores,… y otros están naciendo para volver a empezar la comedia inútil”. A gran diferencia de Meursault, Castel percibe su propia definición de amor y se aferra a la idea de que esto lo puede salvar. Es por esto que se obsesiona con Maria Iribarne, quien se quedó apreciando su obra de arte, y piensa que ella le puede salvar la vida: “me anima la débil esperanza de que alguna persona llegue a entenderme. Aunque sea una sola persona”. No obstante la búsqueda de empatía que emprende a lo largo de la obra no solo la manifiesta mediante Maria Iribarne, sino también en su narrativa. Es decir, el narra su historia para buscar entendimiento en el lector: “podrán preguntarse qué me mueve a escribir la historia de mi crimen,.. y, sobre todo, a buscar un editor”. Para Castel, es de suma importancia hacerse valer para el lector, pues es una manera de relacionarse: “su participación es fundamental en el túnel como confidente de la enajenación de Castel, es decir, como dialogan en el que el personaje encuentra alguien en quien confiar”. Es decir que la búsqueda de empatía o de escaparse de su destino solitario no es solo con María, sino con el lector: “Castel busca desesperadamente un interlocutor”. Dentro de lo absurdo, el protagonista igualmente está en constante búsqueda de hallarle un sentido a la vida.

            A pesar de que Castel busca un poco de entendimiento en los demás, su caracterización no le permite confiar en la sociedad que lo rodea: “esa incapacidad de comprender cómo piensa el resto de la sociedad hace que se sienta vulnerable, y que perciba a los demás como seres hostiles y amenazantes que buscan su ridículo. Es por esto que a diferencia de Meursault a quien todo le es indiferente, Castel está constantemente criticando a los demás: “detesto los grupos, las sectas, las cofradías, los gremios y, en general, esos conjuntos de bichos que se reúnen por razones de profesión, de gusto o de manía semejante”. Su constante búsqueda de entendimiento lo lleva a una inseguridad extrema, que lo hace sentir como si todos están en contra de él: “cree estar en presencia de gente temible. Piensa que debe estar alerta y que no puede permitirse un minuto de descuido en un medio como éste”. Mientras Juan Pablo Castel reside en lo absurdo en cuanto a su perspectiva hacia la sociedad, busca de una mano para soportarlo, pero su percepción del mundo lo hace pensar o cometer actos de manera defensiva, como matar a María Iribarne.

            Ambos personajes se ilustran como “solos en un mundo que es demasiado grande y vacío de sentido”. Los dos son personas solitarias, que piensan que este mundo no tiene remedio alguno. Sin embargo mientras Meursault solo lo acepta, Castel se muestra dispuesto a hacer algo al respecto. Se puede considerar que aunque ambos se basen en lo absurdo como forma de vida Meursault acepta su derrota, pero Castel no. Meursault es un absurdo pasivo, mientras Castel es un absurdo activo. A lo largo de El extranjero, Meursault nunca incita a ser comprendido, ni a tratar de justificar los actos que hizo o la forma en la que él vivía. El protagonista de El extranjero era alguien que no pedía nada más de lo que tenía, y no buscaba nada de nadie. Por otro lado, Castel como narrador protagonista tenía un propósito en publicar su historia, que era el ser comprendido porque no soportaba la idea de estar solo o que nadie lo entienda. Por lo que a pesar de que ambos protagonistas ilustren sus sentimientos hacia la vida y la sociedad, que es algo que carece de sentido y de importancia, ambos lo viven de manera distinta.

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