¿Cómo podemos atravesar un proceso terapéutico exitoso?

Por: Mariana García (Psic. Clínica)

El siguiente artículo se basa en el libro de Fred J. Hanna (2001) que contempla los precursores para una terapia exitosa con pacientes que les cuesta hacer cambios importantes en sus vidas (2001).

El cambio que evidenciamos en una persona depende de ciertas variables como son sus cualidades personales, influencias del ambiente, aquello que el individuo hace o su nivel de motivación. Según el modelo de precursores, son siete los factores que promueven el cambio:

En este artículo, vamos a discutir solo dos: (1) ¿Cómo podemos sentirnos a salvo mientras el cambio que decidimos hacer nos hace sentir incómodos? y (2) ¿Cómo podemos estar más presentes en dicho proceso?

  1. Apertura a la experiencia

Las metáforas son útiles para ilustrar este primer punto; la mente puede compararse a una casa con varias habitaciones y armarios. Algunas personas llenan una habitación mental, con experiencias dolorosas y problemas difíciles. Continúan ignorándolos hasta que hay tantas habitaciones llenas, que la persona sólo tiene una fracción de su mente en la que se puede vivir cómodamente.

Para algunos, la mayor parte de su energía mental se concentra en mantener las puertas de esas habitaciones cerradas para no tener que enfrentar el dolor que hay dentro. Como consecuencia, la ansiedad aumenta y cualquier tranquilidad o satisfacción que la persona haya podido tener comienza a desvanecerse progresivamente.

Como sería obvio en esta metáfora, si una persona se tomara el tiempo de limpiar, arreglar y poner en orden esas habitaciones, podría respirar mejor y tener una vida más feliz y tranquila. Sin embargo, es importante volver a mencionar que todo proceso de cambio, aunque sea voluntario, va a traer ansiedad, malestar e incomodidad, que el paciente tiene que a travesar, con el apoyo del terapeuta, para llegar a ese estado de tranquilidad emocional que busca.

  1. Consciencia

El poder estar presente y cultivar la consciencia en el proceso de cambio es necesario para poder responsabilizarnos del problema y hacer un esfuerzo para ese cambio. Al igual que con el ejemplo anterior, la siguiente metáfora nos puede ayudar a comprender que la mayoría de nosotros tenemos un área de nuestra vida que necesita atención, aunque no nos demos cuenta. Por ejemplo, cuando manejamos, tenemos espejos retrovisores que nos ayudan a estar más conscientes del tráfico que nos rodea. Por desgracia, los espejos retrovisores tienen puntos ciegos. Si se confía sólo en los espejos, no se verá un vehículo cercano en ciertos ángulos; a veces tenemos que girar y mirar directamente a la carretera.

La conciencia también tiene puntos ciegos, y para compensarlos, a veces tenemos también que parar e inspeccionar nuestra mente (y corazón) en búsqueda de pensamientos, intenciones y sentimientos (así como nuestro entorno) para ver lo que podría estar afectándonos.

Estas dos estrategias, son elementos claves que todo buen terapeuta sabrá usarlas para guiar a su paciente a un cambio y mejora emocional exitosa.

 

 

 

Hanna, F. J. (2001). Therapy With Difficult Clients: Using the Precursors Model to Awaken Change (1st ed.). Amer Psychological Assn.

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