¿Página en blanco? Consejos para mejorar tu escritura

Por: María Emilia Puente, miembro del Business Honor Society

Para profesionales de todas las ramas es fundamental tener un alto nivel de escritura que les permita transmitir ideas adecuadamente. Casi tan importante como conseguir resultados, es saber comunicarlos efectivamente. Especialmente ahora que el mercado laboral enfrenta altos niveles de competencia, este tipo de soft-skills pueden ser determinantes en el éxito profesional de una persona.

Con esto en mente, el viernes pasado el Business Honor Society invitó a Micaela Cartwright, una periodista cultural apasionada por la literatura, profesora de escritura con amplia experiencia en redacción, a compartir sus tips en la materia.

En algún momento u otro, todos hemos tenido en frente una página en blanco, sin ideas claras sobre qué escribir o cómo empezar a redactar. Micaela enfatiza en que para poder sobreponerse a este común problema, es clave iniciar un proceso de planificación antes de la redacción del texto. Sugiere que este tenga los siguientes pasos:

  • Definición del tema y la postura: Escoger un tema amplio y delimitarlo lo más posible hasta tener un asunto concreto sobre el cuál basarse. A continuación, definir cuál será la postura frente al tema elegido.
  • Determinar quién será el lector: Para poder establecer un nivel de profundidad adecuado y dirigir la redacción y el contenido hacia esa audiencia.
  • Acopio de información: Recolectar información de varias fuentes que servirá para guiar el resto de la investigación.
  • Organización esquemática: Generar una primera estructura para el texto, con sus secciones e información clave que contendrá cada una.

Micaela destaca repetidamente la importancia de tener un esquema antes de empezar a escribir. Solo una vez completada esta primera fase, se puede pasar a la redacción, que se recomienda contenga los siguientes pasos:

  • Primera escritura: Escribir un primer borrador siguiendo el esquema.
  • Revisión: Afinar detalles, refinar sintaxis.
  • Edición: Leer en voz alta. Si es posible, hacer que un tercero lo lea y dé retroalimentación.

Una vez cubierto el proceso de escritura, es importante entender cuáles son los elementos que componen un texto y cómo utilizarlos efectivamente para producir escritos de alta calidad. Uno de estos elementos es el párrafo: un conjunto de oraciones que sostiene una idea de apoyo sobre un asunto (que ha sido delimitado previamente). Los párrafos no tienen una extensión fija, pero típicamente deben encontrarse en el rango de 75-150 palabras. Es recomendable tener siempre una oración principal que determine la idea central de la que se va a hablar, y mínimo dos oraciones de apoyo, que pueden ser profundizaciones, aclaraciones o ejemplos para apoyar la idea principal. Adicionalmente, se recomienda tener una estructura de embudo: ir de lo más general a lo más específico.

Uno de los párrafos más importantes es el de la introducción, pues tiene la función de atraer, informar, y dar una guía al lector para seguir el resto del texto. Se recomienda que esté compuesto por una breve contextualización del tema, seguido de una oración principal que indique el argumento principal a tratarse. El objetivo de este párrafo es generar un “gancho”, o frase de impacto que genere interés en el lector. Una sugerencia muy útil para conseguir este efecto es escribir la introducción al final. Por otro lado, la conclusión debería reiterar de una manera conclusiva el tema tratado mientras invita al lector a reflexionar. Para que el texto sea redondo, es importante concluir retomando las ideas mencionadas en el primer párrafo.

Ahora, en cuanto a la redacción, Micaela determina 3 subtemas en los que se debe poner atención:

  1. Coherencia: Que exista un orden lógico entre las ideas que conforman el texto, que haya una relación adecuada entre las ideas secundarias y la principal, y que exista información suficiente sobre el tema a desarrollar.
  2. Cohesión: Que se evidencie un enlace adecuado de los elementos de un texto desde el punto de vista léxico y gramatical.
  3. Claridad de estilo: Buen uso de la sintaxis, vocabulario accesible, y distribución armónica de los acentos y las pausas de un texto.

Para concluir, Micaela comparte algunos tips generales. Recomienda utilizar palabras sencillas y poco rebuscadas, priorizando siempre las oraciones cortas. Así mismo, sugiere utilizar más oraciones activas que pasivas (e.g.: “El policía investiga un posible fraude”, en lugar de “un posible fraude está siendo investigado por la policía”). También menciona que se debe cuidar que no haya rupturas o saltos en el texto. Además, es esencial siempre planificar ya que el orden y los detalles son lo que hacen la diferencia. Y finalmente, cómo en todo, para ser mejor escritor hay que practicar y ser muy autocrítico uno mismo.

 

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