Gonzalo Maldonado “La realidad es que tenemos un sector público totalmente desproporcionado e ineficiente, que consume la riqueza de los ecuatorianos”

El gasto público durante el gobierno de Correa pasó de $8.627,4 millones en el 2007 a alrededor de $24,000 millones en 2016. Aunque se dice que gran parte de estos recursos se destinaron a inversiones de infraestructuras, diversas investigaciones ponen en duda la eficiencia de estos recursos. ¿Cuál considera usted que fue la calidad de la inversión hecha por el gobierno de Correa?

La calidad fue evidente muy baja y la prueba de ello está a la vista. Tenemos, por ejemplo, el proyecto Coca Codo Sinclair, que está en riesgo de colapsar. El proyecto hidroeléctrico Sopladora, que tiene enormes problemas de diseño y construcción. Poseemos básicamente una pista de aterrizaje de OVNI, que fue hecha en Esmeraldas, a un costo enorme. Que es supuestamente una nueva refinería, la Refinería del Pacífico, la cual no se concretó. Contamos con montones de carreteras que están en mal estado. Tenemos una provincia de Manabí con daño en su estructura luego del terremoto, que hasta ahora no ha sido recuperada. En todos estos proyectos fue evidente el despilfarro que hubo en el gasto y el poco cuidado que tuvo la administración de Correa al supuestamente invertir dinero del pueblo ecuatoriano. Por otro lado hay que mencionar lo que es ahora público notorio en todos los sobreprecios, los concursos amañados y toda la corrupción que hubo detrás de todo ese gasto desproporcionado en la época Correista.

Otro proyecto notorio por su despilfarro en infraestructura donde es notoria su falta de operación son las escuelas del milenio.

Las famosas escuelas del Milenio que quedaron básicamente son construcciones vacías sin equipo, sin profesores. Todo fue dilapidado con fines políticos para mostrar una supuesta obra que se estaba poniendo en marcha en estos momentos, pero nunca hubo un estudio serio sobre si estas obras que estaban siendo construidas primero eran necesarias, y luego si es que eran sostenibles en el tiempo, si es que podían ser financiadas. El problema es que construyeron obras gigantescas que luego quedaron como obra muerta. El edificio también de la llamada plataforma gubernamental en la zona de las Naciones Unidas, donde está principalmente el Ministerio de Finanzas y otras entidades del sector público. Este edificio no está totalmente ocupado. Que cuando hay una nube más o menos en Quito, se inunda, colapsa. Es la característica típica de las obras de las obras públicas del gobierno de Correa. Mal hechas, desproporcionadas y excesivamente caras.

¿Usted cree que estas inversiones fueron prudentes ya no han dado un buen nivel de ingresos y el gasto público ha sido insostenible?

Lo que ha hecho es poner más presión al gasto fiscal, el gasto corriente, el gasto improductivo. Porque ya son grandes edificios y tienen que tener, obviamente algún nivel administración. Tiene que haber gastos para poderles cuidar un poco, por lo menos. Y en el conjunto esto lo único que ha hecho es presionar más del gasto por lado del gasto corriente. Como usted dice, no tiene ninguna rentabilidad para el gobierno. No estoy hablando solo de ingresos, sino un beneficio para la sociedad ecuatoriana.

¿Cree que esto se ha dado más a luz ahora que se ve que Ecuador ha sido uno de los países más desprotegidos de la región de esta región para luchar en contra del coronavirus?

Claro, en tiempos de crisis todos estos errores garrafales de la administración pública, se hacen evidentes. Antes con el precio del petróleo tan alto, sin la crisis sanitaria y económica que vivimos, todos esos errores de bulto, todo el latrocinio que se cometió en la época de Correa de alguna manera no se visibilizaban. Pero ahora los ecuatorianos de verdad debemos ver la realidad. La realidad de las cosas es que tenemos un sector público totalmente desproporcionado, inmenso, atrofiado, ineficiente, que consume la riqueza de los ecuatorianos. También una economía poco productiva, poco flexible y con gravísimos problemas en infraestructura y en sanidad.

Aparte de los rubros utilizados para inversiones e infraestructura, ¿qué otras actividades de gobierno incrementaron el gasto fiscal?

El gasto corriente, el gasto en salarios creció durante la época de Correa. Ahora, mucho menos desproporcionadamente. Los salarios en el sector público crecieron por encima del promedio. Los salarios no crecieron en función del aumento de la productividad del aparato productivo ecuatoriano, sino en función de criterios políticos populistas que buscaban simplemente apoyos políticos de corto plazo para ganar elecciones. Ahora tenemos un sector público absolutamente abultado y de alto salario en el presupuesto general del Estado, supera los 9000 millones de dólares. Es una cifra enorme. Esto sin contar las empresas del sector público no financiero, porque ahí también hay una fuente de malgasto, despilfarro, que algún momento ojalá pueda ser corregido.

En un nivel superficial, ¿cuáles reformas estructurales del gobierno son las más necesarias para no tener tantos problemas de pago de la deuda externa?

Me parece una pregunta muy importante. Ahora que el gobierno ha podido reestructurar la deuda tiene un respiro Fiscal sobre todo este y el siguiente año, entonces este y al siguiente gobierno le corresponde durante ese período tomar reformas o adoptar reformas estructurales. ¿Cuáles?

Por ejemplo, tiene que haber una reforma del Estado. El sector público, se tiene que achicar, tiene que ceder espacio al sector privado para que el sector privado pueda hacerse cargo de obras de infraestructura como en el área de transporte y el área energética. Entonces este es el primer capítulo que tiene que abordarse en términos de reforma estructural. El segundo capítulo es que el Ecuador tiene que llevar a cabo una reforma laboral que flexibilice la contratación de mano de obra y la haga más competitiva. También es importante reformar el sistema tributario. Hay demasiados impuestos que están gravando excesivamente en la actividad el sector privado. En general, tiene que abrirse a la inversión extranjera mediante las reformas que dije anteriormente y también otorgando o garantizando que haya un sistema judicial independiente. Esa no es una reforma económica, pero eso es una reforma que es indispensable para que un plan económico tenga éxito.

Es estremecedor cómo incrementar el gasto fiscal es tan fácil y después disminuir este gasto toma bastantes reformas y tiempo.

Ese es el problema. Gastar es facilísimo. Es muy popular, le da al político de turno, réditos inmediatos, pero gastar por gastar tiene unos efectos económicos muy nocivos para toda la sociedad. Luego bajar el gasto es muy complicado porque eso significa afectar el bolsillo de muchas familias. Entonces hay que administrar el dinero del sector público con mucho cuidado y sobre todo ser muy cuidadoso a la hora de incrementar el gasto. Es un trabajo muy complicado políticamente, muy duro, muy desgastante pero se tiene que hacer. Los ecuatorianos tenemos que entender que eso hay que hacer porque es insostenible, el nivel de gasto que tenemos es insostenible para la realidad económica que tenemos entonces. Si no hacemos eso, nuevamente vamos a tener el corto plazo a la vuelta de la esquina. Nuevamente vamos a tener problemas de liquidez y solvencia. No vamos a poder pagar la deuda externa e interna, nuevamente vamos a crear problemas con proveedores como seguimos teniéndolo. El origen de todos los desequilibrios en la economía ecuatoriana está precisamente en generar público, desbordado en los últimos 15 años.

¿Cree usted que esto pone en riesgo la dolarización?

Siempre hay ese riesgo y por eso mismo los ecuatorianos tenemos que tomar las medidas necesarias para que ese formato monetario que ha sido tan favorable, sobre todo para los más pobres, no corra el riesgo y sigamos con la dolarización para siempre.

Gonzalo Maldonado Créditos: Primicias

Gonzalo Maldonado

Economísta y periodista.

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