Renegociación de la deuda externa: ¿Y ahora qué?

Después de meses de negociación, esta semana el gobierno finalmente anunció que el Ecuador habría alcanzado la mayoría necesaria para reestructurar el pago de los bonos de la deuda externa. Este acontecimiento ocasiona mejor augurio para la economía ecuatoriana esta década, después de haber pasado por inestabilidad política y económica durante estos últimos años. Entre los resultados de la renegociación están: la reducción de aproximadamente 1540 millones de dólares del capital de la deuda, disminución del interés promedio del 9,2% al 5,3%, extensión del plazo de pago hasta el 2040, extensión del periodo de gracia, entre otros. En el gráfico #1 se aprecia cómo esta renegociación alivia a la economía ecuatoriana, mediante una comparación de los pagos anuales acumulados del anterior y el nuevo esquema. Se puede ver que definitivamente es una buena noticia para el país, no obstante, es solo uno de los pasos a seguir para que se vea una diferencia positiva y significativa en la economía del Ecuador. Entonces, ¿qué habrá que hacer después de esto?

Gráfico 1: Pagos acumulados: nuevo esquema y anterior. Autor: Koyuntura Express

Las renegociaciones no se dieron de la noche a la mañana, entre otros acontecimientos, varios organismos multilaterales ya se habían pronunciado al respecto. El Fondo Monetario Internacional (FMI) había ya manifestado la importancia de extender oportunidades a países que lo necesiten. Teniendo ya esa apertura y sumando estrategias claves al momento de renegociar, el Ecuador logró este acuerdo. Cabe recalcar que en cuanto al mercado privado internacional, lo único que el país pedía era mejoramiento de condiciones, mas no aumento de crédito. No obstante, la labor del Ecuador en cuanto a negociaciones no se queda ahí: es de suma importancia el discutir con organismos multilaterales sobre nuevos créditos para el Ecuador. Y hay que estar conscientes que, si el país no llega a ningún acuerdo con el FMI, hay cláusulas expresas señalando que no se concreta la reciente. El acuerdo que se llegue con multilaterales es de suma importancia, sin embargo, el proceso tampoco termina ahí.

El tercer paso que tiene que dar el Ecuador involucra a China. Con ellos habría que estar atentos en dos aspectos: mejorar condiciones de la deuda anterior y, además, plantear nuevos pedidos de crédito (que definitivamente no es lo óptimo, pero el Ecuador debe también trabajar a corto plazo). Este punto es clave debido a que, especialmente con el gobierno pasado, el Ecuador se vio muy comprometido con el gigante asiático en muy malas condiciones. Plazos cortos, intereses altos, garantías significativas de petróleo, entre otros definieron la deuda ecuatoriana con China. Es de suma importancia que este gobierno negocie de manera más favorable para el corto y mediano plazo. Caso contrario los esfuerzos presentes, como la renegociación de la deuda con el mercado privado internacional, no habrán servido de mucho.

Queda planteada la labor del Ecuador en cuanto a negociaciones de deuda. Pero definitivamente el trabajo tampoco termina ahí y los siguientes aspectos serán igual de importantes, si no son aun más. Pablo Lucio Paredes, director del Instituto de Economía de la USFQ, menciona que el punto clave es “pasar del problema de salud a la reactivación de la economía”. Es decir, lo más importante después de las negociaciones se basaría en un cauteloso y honesto manejo de finanzas para que sea posible atender a los más afectados por la crisis: las familias más necesitadas, y las empresas. Caso contrario, las circunstancias empeorarían. Es imperativo para la salud de la economía ecuatoriana presente y de estos siguientes años que las cosas cambien, en particular que se le haga cara al despilfarro de los anteriores años. El gobierno tiene que bajar sus gastos, especialmente en materia burocrática. Una cantidad significativa del presupuesto del gobierno está comprometida a los salarios de servidores públicos y, si no se ve un cambio, los nuevos fondos obtenidos interna o externamente se utilizarán únicamente para mantener al mismo estado que ya tenemos. Entre el 2006 y el 2017, el valor únicamente por sueldos a funcionarios públicos no financieros aumentó de $3358 millones de dólares a $10774 millones, un aumento de más del 200%.  ¿Para qué darse el trabajo de renegociar, y conseguir nuevos créditos, si es para financiar a la misma estructura de gobierno? Y entre estos aspectos, por supuesto obviando el mal de siempre: combatiendo y atendiendo a la corrupción con su debida importancia.

Gráfico 2: Sueldos y salarios del sector público no financiero. Cifras en millones de dólares. Fuente: Banco Central del Ecuador

Otro aspecto de suma importancia y por el que también se ha discutido constantemente es, que el gobierno deje espacio para negociación entre las partes privadas, sin imposición preexistente. Pablo Lucio Paredes lo explica como el “tener mecanismos para permitir que haya negociaciones entre oferentes y demandantes”. Que el gobierno conceda apertura para que entre personas naturales y jurídicas puedan negociar sus situaciones específicas. Que el banco negocie con el deudor, que el empleado negocie con la empresa, etc. Siempre dentro del marco de la ley, pero sin que la misma asfixie. En otras palabras, que cada uno encuentre la mejor solución.

Todos los mecanismos mencionados son la respuesta a la crisis que el Ecuador y el mundo entero ha tenido que afrontar. Por esa razón, todos se refieren a soluciones a corto y mediano plazo. De igual manera es relevante resaltar que quedan pendientes otras soluciones tan mencionadas para acelerar la economía ecuatoriana y proteger el dólar, como lo es el diversificar mercados para no depender tanto del petróleo. Esta definitivamente es una situación que el próximo gobierno debe tomar en cuenta. En los gráficos #3 y #4 se puede ver como ambas circunstancias, tanto el aumento de la deuda externa desde el 2009 y la caída del precio del barril del petróleo del mismo año, guardan correlación. Después del 2009, la deuda externa solo fue creciendo significativamente. Esta situación no es urgente, pero definitivamente se tiene que tratar en un futuro cercano.

En conclusión, la renegociación de la deuda es un gran comienzo para tratar la crisis económica que la pandemia ocasionó. Pero ciertamente el trabajo que respecta a corto plazo no termina ahí. En primer lugar, es urgente que el Ecuador empiece negociaciones con la China y el FMI. A continuación, un manejo íntegro y cauteloso de los fondos públicos es imperativo para que la renegociación de la deuda sea fructífera, seguido de que exista apertura para negociaciones entre oferentes y demandantes. Más adelante, el gobierno ecuatoriano tendrá que pensar en mecanismos para diversificar el mercado. Solo mediante estos puntos, la renegociación de la deuda le dará oxígeno a la economía ecuatoriana, se podrá atender a los más desfavorecidos, y se protegerá el dólar.

Gráfico 3: Deuda externa del Ecuador (miles de millones de dólares) 1999-2017. Fuente: Banco Central del Ecuador (IEM y 85 años de información estadística mensual) y Ministerio de Finanzas (boletines de deuda pública consolidada).
Gráfico 4: Precio del petróleo 2004-2020. Autor: Expansión, datos macro.

One thought on “Renegociación de la deuda externa: ¿Y ahora qué?

  1. Muy interesante la información, sobre las medidas que se puedes y deben tomar para levantar la Economía del Pais

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