Un Quito distinto entre pocos sonidos y palabras

El silencio y el eco de los ladridos de los perros, es lo que muchos quiteños, hoy en día, escuchamos desde nuestras ventanas. Hoy en día vemos un panorama distinto y sentimos el clima de nuestras ciudades desde otra perspectiva. El aire y los murmullos del entorno son los que nos tienen conectados a la sociedad. El silencio, que tantos buscábamos, hoy está presente por todos lados, todos están en sus casas. El sol, del que tanto nos quejábamos, ya no lo sentimos en su plenitud, sino a través de una ventana.

Las calles de Quito se encuentran desérticas.

Antes, la gente decía no quiero salir, ahora es todo lo contrario. Ya nada es como antes, todo ha cambiado. La cuarentena y los toques de queda en Ecuador, han hecho a miles de personas tener que confinarse en sus casas, por seguridad de si mismos y sus familias. Ecuador, no había vivido una cuarentena así desde hace más de un siglo, desde el brote de la ‘gripe española’ en 1918.

Entorno desolado

Solíamos escuchar los buses pasar, el sonido de los carros y de sus alarmas, hoy en día todo eso ha desaparecido. Todo nuestro entorno ha cambiado. El parque la carolina, un lugar donde se escuchaba a niños y grandes, reír y gritar, por ahora es un lugar desértico. Entre los árboles, y a la distancia, solo se puede ver a la policía patrullando la zona.

Cada puesto en el mercado abre pasando un día. No puede existir aglomeración de vendedores.

Para entrar a los Supermaxis se tiene que hacer cola, y cuando entras te encuentras con un máximo de 20 personas. En la sucursal de la Av. 6 de diciembre, frente a Supercines 22, la cola da vuelta a todo el subsuelo. No es como lo recordamos y visualizamos en nuestra mente. El parqueadero, que solía estar 90% lleno, por hoy es todo lo contrario. La gente, que antes buscaba aquí un puesto para parquearse, por más de 10 minutos, hoy están en sus casas. La ausencia de carros es tan notoria, que el smog ha desaparecido ahí. En sí, el smog ha disminuido en todo el país y el mundo. El covid-19 a paralizado al mundo por completo.

En los mercados, que usualmente se escuchaba “caserita venga” o “caserito qué le vendo”, hoy es un lugar prácticamente vacío. En los parqueaderos, donde antes se veía miles de carros y camiones llegar cargados de comida, hoy solo se puede ver a las palomas esperando a las personas que no llegarán para alimentarlas. El mercado está vacío, 3 de cada 10 puestos están abiertos. Lo que más se escucha en el mercado es la música ecuatoriana reproduciéndose de un solo radio. Y esa canción, que se escucha a bajo volumen, hoy se oye en todo el mercado.

Sin embargo, al sur de Quito, en los barrios ubicados junto al mercado de ‘San Roque’ esto no pasa. Se puede escuchar los gritos, el sonido de los camiones y a las señoras del mercado llamando “caserito que le doy”. Cabe recalcar que esto solo sucede de 4:00 a 8:00 de la mañana, antes era a toda hora. De todos los barrios de la ciudad de Quito, este es el más activo, y el que pone más su vida en riesgo. Las personas de este lugar son las que más se preguntan ¿Cuándo acabará esto? ¿Cuándo regresaremos a nuestros trabajos? Pero no son los únicos.

El silencio en las calles de Quito es eminente y difícil describirlo a la vez. Solo nos queda esperar, juntos, a que esto quede en nuestros recuerdos y termine.

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