El impacto del coronavirus en la economía: ¿se viene una recesión?

La pandemia del Covid-19 ha desencadenado una crisis económica que crece como una bola de nieve. Las grandes economías como la de Estados Unidos y Europa se han declarado en emergencia. La bolsa de valores cae un poco más cada día. Las principales empresas afectadas con la crisis sanitaria son las aerolíneas, hoteles y restaurantes, quienes anuncian que pueden quebrar. Muchos trabajadores alrededor del mundo pierden sus empleos.

Aunque estas afirmaciones parecen ser lejanas, también son un hecho en nuestro país Ecuador, cuya economía también está paralizada. Todos nos preguntamos cuándo terminará todo, para poder regresar a nuestras vidas cotidianas. La respuesta es incierta. Presentimos que una crisis se avecina y es inevitable, pero no entendemos del todo lo que sucede. Por esto, recogemos las observaciones más importantes de dos expertos de la economía local, Pablo Lucio Paredes, secretario de Planificación durante la administración de Sixto Durán Ballén, y Alfredo Arízaga, ministro de Finanzas durante la administración de Jamil Mahuad.

Lucio Paredes y Arízaga coinciden en que el escenario general mundial es dramático. Lo más penoso de todo, afirma Lucio Paredes, son las pérdidas humanas; al mismo tiempo y en el caso del Ecuador, la paralización del país por la cuarentena. Arízaga tiene claro que la crisis económica está intrínsecamente ligada a la crisis sanitaria. Analiza que en este momento, los más vulnerables son quienes dependen de su ingreso diario para subsistir, y entiende que no se puede obligar a las cabezas de familias a permanecer en la inactividad mientras, además de padecer la crisis sanitaria, se mueren de hambre en casa. De este modo, quienes aún trabajan para ganar el sustento diario están más expuestos a las posibilidades de contagio.

La capacidad de ahorro de la familia en un pais como Ecuador es algo que hay que tomar en cuenta. Las familias citadinas que pueden permanecer en casa durante la cuarentena, están viviendo de sus ahorros. Las familias del campo pueden autosubsistir. Sin embargo, los más pobres, los que viven del día a día, evidentemente no tienen capacidad de ahorro ni recursos que les provean. Tanto Lucio Paredes como Arízaga creen que es necesario encontrar un modo para garantizar que los más vulnerables puedan comer ahora y en el futuro. Parece que esta no es una tarea estatal únicamente, sino también de los sectores de mayores ingresos de la población.

En este momento, las grandes empresas, aunque parecen tener un músculo financiero para soportar situaciones como esta, también han sido impactadas. Alfredo Arízaga afirma que el empleo formal enfrentará una reducción importante porque las empresas necesitan sobrevivir. La primera forma de recortar gastos es reducir las plazas de trabajo y despedir empleados. Sin embargo, quienes enfrentarán los mayores impactos serán las empresas medianas, pequeñas y negocios unipersonales. “Sus deudas por impuestos, arriendos, salarios y aportes al IESS van a ser inmanejables”, enfatiza Arízaga, por lo que al tiempo que Lucio Paredes, insiste en el Gobierno debe encontrar modos para diferir este tipo de pagos.

La petición de aplazar pagos ha sido un clamor de la ciudadanía a la banca en redes sociales. Aunque parece ser una medida oportuna en el momento, esto es más complejo de lo que parece. Arízaga explica que el aplazamiento de pagos “reduce el flujo de caja de los bancos y deteriora su capacidad de recuperación de esa cartera”. Esto podría complicar la estabilidad del sistema financiero. Desde la perspectiva de los clientes, realizar pagos con un salario inexistente, un despido o con sus actividades económicas independientes pausadas es casi imposible. Confía en que la banca encontrará fórmulas para diferir los pagos de los clientes, sin que eso perjudique en exceso a ambas partes. Pablo Lucio Paredes añade que quizá haya que aplazar los pagos de clientes que realmente lo necesitan.

Las “compras nerviosas” son otra problemática a la que nos enfrentamos en este momento. Mucha gente ha adquirido grandes volúmenes de productos alimenticios y de primera necesidad. El miedo de no encontrarlos más adelante es una de las motivaciones; no querer salir de casa por miedo al contagio, otra. Pablo Lucio Paredes cree que las no-comprar-por-pánico también suceden, provocando que la ley de oferta y demanda sea inestable y oprima las economías. Arízaga cree que la inmovilización decretada por el Gobierno provocará desabastecimiento e incremento de precios. Incluso si el Gobierno intenta establecer precios oficiales, es probable que atravesemos “por un período de mayor inflación, creciente control de precios y normativa gubernamental; y todo esto va a exacerbar el descontento social, con un grave riesgo de un estallido popular”.

Es un hecho que se viene una recesión económica, si es que no lo estamos ya, afirma Lucio Paredes. Las exportaciones de Ecuador empiezan a reducirse. Alfredo Arízaga asegura que productos alimenticios como el camarón, el banano y otros productos que exportamos quizá sigan siendo comprados y consumidos. La exportación del petróleo tiene un escenario más complicado porque “los ingresos por exportación van a bajar y al mismo tiempo bajará el costo de importación de combustibles”, explica. El balance neto será reducido. Sin embargo, el ex-ministro de Finanzas cree que esta es una buena oportunidad para detectar y controlar la magnitud del contrabando de combustibles. Si el precio internacional del petróleo es más bajo que el precio de venta en Ecuador, el contrabando se detendrá. Entonces, será posible apreciar cuál es el volúmen de combustible que se trafica en las fronteras.

No hace falta decir que nos tomará tiempo reponernos de esta crisis, pero sí que podemos tomar medidas para mitigar el impacto. Alfredo Arízaga afirma que es necesario encontrar una fórmula para financiar y ampliar la cobertura del Bono de Desarrollo Humano hacia quienes trabajan independientemente y no perciben ingresos durante este tiempo de cuarentena. Superada esa etapa, el ex-ministro de Finanzas sugiere que es el momento de que el Gobierno reduzca su gasto público y cree un fondo de ahorro. El ex-secretario de planificación propone un paquete global que incluya, “reforma laboral, mayor apertura al mundo, recortes salariales públicos, apoyo a medianas y pequeñas empresas, apoyo bancario a deudores, apoyo solidario a quienes menos tienen, ajuste en el subsidio a los combustibles, renegociación no forzada de la deuda externa, mayor apoyo financiero internacional vía FMI”

A nivel empresarial, Lucio Paredes cree que este momento puede ser aprovechado para “aprender a hacer las cosas de manera diferente, en las relaciones internas, con proveedores y clientes”.

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