La lucha de Pacto

 

Las comunidades del noroccidente del Distrito Metropolitano de Quito crearon “Un Pacto por la Vida” organización que lucha contra la minería en Pacto y Gualea y que va sumándose a las resistencias antimineras de todo el Ecuador.

En la megadiversidad ecuatoriana se encierra la dualidad que hace de los bienes naturales una lucha de resistencia por la vida. Pacto, un poblado al noroccidente del Distrito Metropolitano de Quito vive una constante lucha anti minera desde el 2012, donde el Ministerio de Recursos Naturales No Renovables (MRNNR) otorgó a la Empresa Nacional Minera (ENAMI) 4645 hectáreas para minería dentro del área del noroccidente y que afectan directamente a los poblados de Pacto y Gualea.

Durante el 2013 la ENAMI realizó una encuesta a la población, donde se visibiliza que el 75% de la población rechaza la actividad minera, por lo cual la ENAMI clasifica como conflictiva esta zona de concesión (El Universo, 2014).

Este conflicto socioambiental se ha venido agudizando debido a que la empresa está en fase de “exploración avanzada” y sigue sin aclarar cuál será el metal a extraer. Las opciones varían entre: oro, plata, cobre, y molibdeno; lo cual abre duda sobre la capacidad de la empresa y sus posibilidades. Sin embargo, el conflicto empezó a agravarse a partir de agosto 2014, donde la empresa, junto al Ministerio de Educación, puso en marcha el programa “Educación Minera”, donde por medio de talleres de información sobre “la importancia de los minerales en la vida diaria” se dirige a niños, niñas y adolescentes de la comunidad con el fin de que los sectores más jóvenes acepten la minería. Esto se conoce como: estrategias de intervención social del proyecto Pacto. .

Ante esto, la comunidad presentó una demanda pidiendo la suspensión de estos talleres que vulneran los derechos fundamentales como “el derecho a que la educación responda al interés público y no al servicio de intereses corporativos” (art. 28). En el 2014, la comunidad se declara –en asamblea comunitaria–, en resistencia frente a la ENAMI, conformándose así la organización de hecho “Lucha comunitaria por la vida de Pacto” que viene defendiendo la soberanía de las comunidades antimineras y sus derechos a la resistencia en territorios con alta vida y diversidad.

 Las urnas y los votos

A las 7 am del 12 de abril 2015, las urnas estaban listas para dar paso a la consulta popular en Pacto Centro, Pachijal, donde se reúne las gente de las comunidades aledañas y del mismo Pacto a expresar su criterio con respecto a la minería. El rechazo fue mayoritario, dado que 1820 personas se acercaron a los recintos electorales con sus familias, y el 92% de votantes se posicionó contra la minería. Este número altísimo representa una apuesta del pueblo pacteño por su diversidad, riqueza natural, por la conservación y sobre todo por el ejercicio de la democracia.

conteo

A pesar de que éste conflicto ocurre a las puertas de la capital desde hace varios años, son pocos los pronunciamientos de la ciudadanía y aún menos los de las autoridades sobre el problema que representa la minería. La lucha de Íntag, Quimsacocha y Pacto contra el extractivismo demuestran que el cambio de la matriz productiva es cada vez más lejano, mientras que el Ecuador pretende pasar de ser un país petrolero a convertirse en un país minero, serio atentado contra la diversidad y riqueza del país.

Ecóloga en formación de filosofía feminista. Cree en el arte y la poesía. Odia la remolacha y ama el chocolate ecuatoriano
              Anais Córdova Páez

 

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