Todas las ideas pueden ser grandes proyectos

Todas las ideas pueden ser grandes proyectos
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Jorge Paredes es un emprendedor nato, a sus 36 años ha impulsado innovadores proyectos en el ámbito gastronómico. El primero, lo desarrollo en sus años de estudiante de gastronomía en la Universidad San Francisco de Quito. Él, junto a Esteban Córdova y Valeria López -hoy en día su esposa- montaron Bakú, un servicio de catering

Decidieron tener un costo que iba acorde con la calidad que ofrecían y los menús que preparaban. A pesar de no tener experiencia, tenían una visión macro de su emprendimiento que les llevó a competir con las grandes cadenas.

En un mercado muy bien establecido, Bakú logró posicionarse. No sólo vendían comida, sino que montaban eventos y todos eran personalizados. Con los años la asociación adquirió formalidad y llegaron a tener 16 personas de planta.

Paredes recuerda que en las reuniones de competidores su presencia llamaba la atención.  “No se esperaban que alguien con 22 años haya desarrollado un proyecto rentable, muchas veces no sabían cómo tratarme”, recuerda.

Foto: Juan Pablo Racines

“La universidad te inyecta el espíritu emprendedor
y eso me ha servido para creer en
cada proyecto que he ha llegado a mi mente”, agrega.

Cuando la oferta de servicios de catering aumentó, Bakú realiza una alianza estratégica con Spelet, compañía de catering de Javier Vélez, también graduado de la USFQ. Esta asociación y con ella el servicio que ofrecían se disuelve en 2012. Tenían muchas cuentas pendientes, debido a que una compañía no les pagaba. “Hablé con los proveedores con todos hicimos tratos y con muchos aun trabajo”, comenta.

Según Paredes lo peor que le puede pasar a una persona en la vida, no es fracasar; sino, no intentar. Mientras funcionaba Bakú, Paredes hacía consultorías gastronómicas.

En 2013 junto a Jacobus Spelier, antiguo profesor de la universidad, desarrolló que sería una innovadora cadena de panadería: Jürgen Café.

Foto: Juan Pablo Racines

Actualmente mantienen cuatro locales en la ciudad.  Paredes desarrolló la franquicia hasta el 2015 y es uno de los mayores accionistas. En dos meses inaugurará un nuevo proyecto; se trata de “Bodega Sucre”, un local de dulces tradicionales. Sigue trabajando en las consultorías y tiene un blog donde habla de restaurantes, viajes y recomienda lugares. “No me considero una persona exitosa espero llegar a serlo porque creo que se debe trabajar continuamente”, comenta.

Paredes se graduó en el 2005. La cocina es su pasión, pero considera que instruirse en la parte administrativa es muy importante si se busca dirigir un negocio rentable. Ahora vuelve a la USFQ para estudiar una Maestría en Administración de Negocios.

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