El valor de poder decidir

Por: María Emilia Caicedo. 
Estudiante de Educación de la USFQ.

Los seres humanos estamos constituidos por una gran variedad de intereses y habilidades; nos caracterizamos por diferentes deseos, fortalezas y debilidades. Cada quien tiene una esencia única e irrepetible que le permite impactar su entorno de una manera particular y especial. Todos merecemos la oportunidad de ser la mejor versión de nosotros mismos, por lo tanto, necesitamos una educación que respete y potencie la diversidad de nuestros intereses y nuestra autenticidad. Las universidades deberían buscar que todos sus estudiantes se desarrollen en diversos ámbitos que fortalecen su identidad individual.

En esta sociedad tanto en las instituciones educativas como en los ambientes laborales se limita a las personas para que puedan explorar áreas que no forman parte de nuestra carrera universitaria o profesión, entonces surgen las preguntas: ¿Acaso somos únicamente una mente matemática?, o ¿deberíamos enfocarnos solamente en desarrollar nuestros conocimientos sobre la lengua y la literatura?, o ¿los que estudian gastronomía no pueden conocer sobre música y biología?

La educación en Artes Liberales lucha frontalmente contra estas tendencias mutilantes. Esta filosofía educativa es más que una expresión que hace referencia a una formación que mira a las diferentes áreas del conocimiento de forma integral. Esta hace alusión a una mentalidad, a una cosmovisión y a un estilo de vida que fomenta el pensamiento libre. Los estudiantes universitarios definirán el futuro de nuestro país, que se eduquen en un ambiente que valora sus características individuales y apoya la potencialización de cada una de ellas, permitirá contar con ciudadanos humanistas, libres y autónomos con gran capacidad de impactar positivamente su entorno.

Nuestro país ya no necesita más ciudadanos limitados. Necesitamos personas que sean capaces de expresarse, defender sus ideas y adueñarse de sus diferencias y de quiénes son en realidad. Debemos formar a ecuatorianos íntegros, que vean y entiendan al mundo como un todo, donde las artes, las ingenierías y las ciencias sociales se complementan. Nos merecemos una educación que no atente contra nuestra individualidad, pero que la abrace porque cree que esta es capaz de generar un impacto. Solo si tenemos personas verdaderamente libres y seguras de sí mismas seremos capaces de ver el cambio que, por años, hemos estado esperando que ocurra en nuestro país.

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