“Los animales no viven en la calle, mueren en la calle”

María José Cuesta se coloca un traje de cuerpo completo, similar a un overall, y cambia sus flats por unos zapatos de caucho. “Es que todos los perros me saltan encima y me hacen pedazos” comenta con una sonrisa. Ella ayuda a sacar a Gus, un cachorro de 4 meses con tres patas, del auto y se dirige al terreno donde le esperan con ansias otros 13 perros rescatados.

Cuesta es rescatista desde hace cuatro años. En el 2012 creó junto a una compañera la fundación Ecuador Animal y Defensa Animal (Enda). En febrero de este año fundó por su cuenta Runa, una agrupación de rescate que busca salvar animales callejeros y encontrarles un hogar.

Ahora tiene 16 perros rescatados, de los cuales 14 están en el refugio y dos siguen hospitalizados. La mayoría de los animales que están con ella fueron casos reportados a través de Facebook o por teléfono a denunciar. “Son casos de animales atropellados, hembras que en celo y lastimadas, entonces cuando tenemos un cupo y se que puedo hacerme responsable y el caso es verdaderamente extremo le rescato. “Antes de que sean admitidos al refugio, los animales pasan en cuarentena, son esterilizados, vacunados y se evalúa su estado de salud.

Por este proceso de rescate también pasa Patricia Martínez, voluntaria de la Fundación Camino a Casa desde hace un año y medio. “Lo que nosotros como rescatistas tenemos que hacer es tratar de encontrarles un hogar y calificar a las personas para ver si son aptas para tener una mascota,” dice Martínez.

Martínez ayuda a conseguir donaciones, rescatar animales, buscar adoptantes y alimentar perros callejeros, semanalmente la fundación alimenta a 400 perros en las zonas rurales de Tumbaco e Intervalles. Ella dedica tres horas al día a su trabajo voluntariado promocionando en Facebook la adopción de algún animal porque las redes sociales, sobre todo Facebook, se han convertido en la herramienta principal de un rescatista. No solo se comparten fotos de perros o gatos que están en adopción, sino que también consiguen donaciones a través de este medio.

Uno de los mayores retos de las fundaciones es la falta de recursos. “Las cifras económicas que implica ayudar son súper altas y las donaciones son súper bajas,” menciona Martínez. Por lo cual estas fundaciones se ingenian maneras de conseguir dinero para costear los gastos en las clínicas veterinarias. Fundación Camino a Casa organiza rifas en diciembre para recaudar fondos y Runa vende botellas de plástico o asisten a ferias donde pueden vender productos orgánicos. “Vamos a hacer mermeladas, tenemos unas galletas orgánicas para perros que vamos a estar vendiendo,” cuenta Cuesta.

Si bien las redes sociales han dado un espacio para llegar a un mayor número de personas también implica que cada vez haya más personas que buscan contactarse con las fundaciones para que se hagan cargo de un animal. Esto resulta un arma de doble filo para fundaciones que no tienen el espacio suficiente para acoger a todos.

“Muchas veces las personas se equivocan diciendo ‘no, yo no creo que salvar un perro haga ninguna diferencia’ y por eso no hacen nada, cuando hay tantas maneras de actuar, tantas maneras de hacer activismo”, afirma la activista y rescatista Karen Sichel. Karen empezó rescatando animales hace cuatro años y colabora con la Asociación Animalista Libera Ecuador y PAE. Explica que dependiendo de las habilidades de la persona puede colaborar de distintas maneras, ya sea realizando rescates, aportando económicamente, educando a personas de comunidades rurales o colaborando con asociaciones que se dedican al lobbying político -enganchar a políticos para que aporten con fondos del Estado para la causa-. Según Karen, “el peor activismo es el que no se hace”.

 

Un problema de salud pública

A pesar de que actualmente no exista una ley que ampare a todos animales -el proyecto de Ley Orgánica del Bienestar Animal (LOBA) que fue presentado ante la Asamblea General el 30 de octubre de 2014 no ha sido aprobado hasta el momento- existe la Ordenanza Municipal 048 que dicta normas acerca de la tenencia, control y protección de la fauna urbana. Por ejemplo, la ordenanza prohíbe todo maltrato a animales de compañía “que pueda producir en ellos sufrimiento o daños injustificados.” También prohíbe el abandono a los animales vivos o muertos. Pero los animales callejeros, sobre todo los perros, siguen siendo parte del paisaje quiteño.

“Hay una fraseque dice: ‘los animales no viven en la calle, mueren en la calle’ y es eso, están ahí muriéndose,” menciona Sichel. De acuerdo a Yadira Monar, médica del Hospital Docente de Especialidades Veterinarias de la USFQ, esta afirmación es cierta. Los animales callejeros están expuestos a un sinnúmero de peligros y enfermedades. La más predominante es la parasitosis. “Estamos hablando de pulgas, garrapatas y lo malo de estos parásitos es que muchos de estos traspasan vía placentaria. Entonces si la perrita está preñada sus cachorros nacen parasitados y estos parásitos tienen la capacidad de migrar al corazón, a los pulmones y causar problemas bien serios,” afirma Monar. Agrega que el peligro de esta enfermedad no es solo para los animales sino que los humanos, en especial los niños, también son vulnerables. “Muchos de esos parásitos traspasan la piel y si alguien está caminando por ahí, ese bicho puede pasar a tu piel y te pasa a ti también.”

CLÍNICA VETERINARIA USFQ

La rabia, el moquillo y el parvovirus son otras de las enfermedades a las cuales están expuestos los animales callejeros. Monar explica que la solución no es solo quitar al animal enfermo de la zona porque muchos de estos virus pueden permanecer en el área por varios años si no se limpia y desinfecta adecuadamente. “De alguna manera el que un animal esté en la calle es el problema de todos,” afirma Karen.

Según Monar lo más importante para mejorar la situación de los perros callejeros son las campañas de esterilización a machos y hembras. De esta manera se puede evitar que se sigan propagando enfermedades y se puede controlar la sobrepoblación de perros callejeros. Fundación Camino a Casa ha logrado esterilizar 600 animales en las zonas de Tumbaco, El Tingo y Bella Aurora.

 

Experiencias gratificantes

A pesar de las dificultades y retos que afrontan tanto las fundaciones animalistas como los propios rescatistas, son aquellos casos de animales que encuentran un buen hogar después de haber sido abandonados y/o maltratados los que hacen que dentro de todo haya sido una experiencia gratificante, afirma Martínez. Ella recuerda el caso de un perro Golden Retriever que encontró en El Inca con la pata amarrada a su cuello. Para cuando le llevó al hospital veterinario el can ya había perdido la movilidad de su pata y tuvieron que amputar su extremidad. Sin embargo, ahora ese mismo perro encontró un hogar. “Si tú lo ves de cómo lo encontramos, todo grasoso, todo flaco a cómo está ahora, le brilla el pelo, está gordito. Corre como cualquier perrito con tres patitas, no tiene ningún problema,” afirma la rescatista.

Según Cuesta la conciencia acerca del bienestar animal ha incrementado en los últimos cuatro años que se ha dedicado al rescate. Explica que ya es más común escuchar de personas que rescatan a un animal en la calle y buscan hogar por su cuenta o terminan quedándose con él.

Este es el caso de Juan Ricaurte, periodista y estudiante de diseño. Hace tres semanas encontró un perro en un parque que frecuenta cerca de su casa. Tenía “una tela de shigra amarrada al cuerpo y unos nudos en el estómago y en el cuello. Pero no estaba muy apretado entonces no me preocupé,” afirma. El perro lo siguió hasta su casa. Juan preguntó en el barrio si alguien conocía al perro y dejó sus datos en la UPC por si algún dueño aparecía. Al no obtener ninguna respuesta decidió quedarse con él. “Ahorita ya está adaptado. Está un poquito más gordito, en general está mejor.

Si bien, se ha visto mayor incentivo de parte de la población por adoptar o rescatar un animal, los animalistas concuerdan que todavía hay mucho por hacer en el país. “Falta mucha conciencia para darse cuenta que el perro que está ahí, que no les va a traer ninguna ganancia, necesita de ellos y necesita de su cuidado. Cuando uno tiene un animal le debe eso. Mínimo eso. Mínimo respeto,” afirma Karen.

Perro rescatado

¿Qué hacer cuando encuentras un perro herido o atropellado en la calle?

Según Yadira Monar, médica del Hospital Docente de Especialidades Veterinarias de la USFQ, si está atropellado o herido gravemente, con secreciones nasales, oculares o sangrados estos son los pasos para tomar:

  • Acercarse al animal con cuidado, preferiblemente agachado no de pie para no asustarlo.
  • No dar nada de líquidos (Por intentar ayudar se puede mandar el contenido a los pulmones y la condición del animal empeora)
  • No dar ningún medicamento al animal al menos que un veterinario lo haya aprobado
  • Llamar a un hospital veterinario e indicar la condición en la que se encuentra el animal (puede que le indiquen algo que se pueda hacer ese momento o que sea necesario llevarlo inmediatamente al hospital).

 

Si es que está preocupado por el costo, muchos hospitales veterinarios ofrecen descuentos al tratarse de animales rescatados. También se pueden pedir donaciones a través de redes sociales.

 

 

 

 

 

 

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