Crónica

 

Alrededor de 800 personas se juntaron frente al arco de la Circasiana en Quito para la anual Marcha de las Putas. Entre pitos, silbidos, bailes y barras, la Marcha de las Putas Ecuador comenzó su recorrido hacia el este de la ciudad.

“Alerta, alerta, alerta que camina, la marcha de las putas por América Latina”, gritaron los asistentes y comenzaron su andar por la Avenida Patria a las 17:00.  Punteros en la marcha estaban seis varones vestidos con trajes tradicionales de mujeres indígenas ecuatorianas. Al son de tambores y aplausos, ellos movieron sus faldas en círculos, abriendo paso entre la multitud. Sus pasos ligeros y delicados se detuvieron en al intersección de la Av. Patria y la Juan León Mera. La marcha cambió de rumbo hacia el norte de Quito.

Fotos Martín Pastor

 

Ni bien tomada la Juan León Mera, todos los que marchaban pararon y comenzaron a bailar, cantar y mover sus carteles de arriba a abajo. Entre cantos como “contra el machismo nadie se cansa”, Almeida invitó a todos a sentarse frente a la violencia. Inmediatamente todos se sentaron con ella y en cuestión de segundos ella los invitó ahora a acostarse. En ese asfalto recién calentado por el sol de la tarde, la marcha de las putas mostró su protesta pacífica. Lo hicieron para marcar un punto, para denotar que están ahí para protestar frente a todo tipo de violencia. No fue sorpresa para quienes estuvieron a su alrededor ya que uno de los puntos más importantes en su Manifiesto Puta es luchar en contra de la violencia de género hacia las mujeres, las personas trans, hacia la culpabilidad de la víctima.

Cinco minutos después del primer plantón, la Marcha de las Putas retomó su rumbo. Los carteles sobre las cabezas de las personas predominaban. Los pedazos de cartón con pintura de colores llamativos denunciaban el maltrato, la libertad estética y sexual, las declaraciones de Alexis Mera, el aborto penalizado en el Código Integral Penal.

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A la marcha asistieron diferentes colectivos como Silueta X, representantes de las trabajadoras sexuales, grupos GLBTI, mujeres y varones “emputados”, “traidores del patriarcado”. Todos estuvieron invitados a esta marcha para apoyar al feminismo puta. Cada uno lo hizo a su manera: con tambores, bailes, abrazos, cantos, aplausos y disfraces. “Anticonceptivos para no abordar, aborto seguro para no morir”, fue una de las barras más recurrentes por los presentes.

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Eran aproximadamente las 18:15 y sobre la tarima ubicada en la Plaza Foch, dos de las organizadoras estaban recibiendo a todas las personas que se movilizaron esa tarde. Cuando hicieron un llamado, se notó que habían personas de Cuenca, Europa, Estados Unidos, Quito, y más lugares alrededor de Ecuador. Esa tarde todos quienes se sentían identificados con este tipo de feminismo decidieron salir a protestar.

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El evento finalizó con el festival Emputado donde diferentes grupos musicales y artistas se presentan. En este punto, la protesta y el arte se fusionan para celebrar la vida, las diferencias y la diversidad. En esa tarima y sus al rededores se cumplió una de sus frases más famosas y vistosas “nuestra mejor venganza será la alegría”. Así, concluyó la quinta edición de la Marcha de las Putas Ecuador a la que cada vez se suma más gente.

 

 

Periodista en formación. Amante de la literatura, la filosofía y el teatro.

Lisette Arévalo Gross

 

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