¿Libertad de expresión?

Este año, el Premio Nobel de la Paz se lo llevaron dos luchadores por la libertad. María Ressa, de Filipinas y Dmitry Muratov, de Rusia, son dos periodistas que han luchado por la libertad de expresión bajo su contexto. Ambos representan a todos los periodistas del mundo, especialmente a quienes cumplen con esta importante labor en contextos no tan favorables. Desde el año 1935, este premio no lo ganaba ningún periodista. La última persona que lo ganó fue Carl von Ossietzky, alemán que reveló el programa secreto de rearme en Alemania después de sufrir una derrota en la Primera Guerra Mundial.

Fuente: El Universo

A lo largo de la historia, dentro de casi todas las regiones, la sociedad se ha vista privada de su libertad. Ya sea por falta de recursos, adoctrinamiento por parte del gobierno de turno, o con un régimen sin libertad de prensa, que los ciudadanos alcen la voz ha sido un problema recurrente en muchos contextos. Y en el caso de Ecuador, esto definitivamente no ha sido una excepción.

La libertad de expresión se ha visto muy afectada estos últimos años dentro del contexto ecuatoriano. Según la periodista Thalía Flores, el ejercicio de la libertad de expresión “es el termómetro de la democracia”. No ha sido un solo gobierno de turno que ha privado el sano flujo de este derecho ciudadano; ha estado la Revolución Liberal, las dictaduras militares, y el socialismo del siglo XXI de la última década. Las sociedades y en especial los periodistas, han sido quienes han debidamente reclamado sus derechos y demandas para salvaguardar el buen ejercicio de este rasgo democrático.

Actualmente, la Asamblea Nacional se encuentra tramitando un proyecto de Ley Orgánica de Libre Expresión y Comunicación, planteado por el presidente Guillermo Lasso. Lo que se quiere remediar con este proyecto de ley son justamente los rezagos y obstáculos que dejó el expresidente Rafael Correa en cuanto a este tema. Dentro de su gobierno, aparte de las distintas leyes impuestas que ofendían el libre ejercicio de este derecho, públicamente manifestaba su discomfort. Fueron varias las veces en las que el ex mandatario aparecía en público rompiendo periódicos, haciendo críticas constantes a periodistas, medios, activistas sociales, políticos y académicos. Se creó incluso el Consejo de Regulación de la Comunicación y la Superintendencia de Comunicación, con el objetivo de regular el contenido de los medios.

Y es que hay otro tema en cuanto a la libertad de expresión, que hizo mucha bulla especialmente en el contexto del socialismo del siglo XXI en Ecuador: el adoctrinamiento. La sociedad ecuatoriana sufrió de una coyuntura grave, pues la censura de prensa iba acompañada con un adoctrinamiento por parte del gobierno de turno. Esto termina siendo muy grave especialmente para un colectivo con condiciones similares. Dentro de una falta de llegada de información, un gobierno que trata de inyectar una verdad absoluta crea a ciudadanos totalmente sumisos.

Si se quiere respetar el ejercicio de la democracia correctamente, es el gobierno quien debe fomentar el flujo de distintas ideologías dentro de la sociedad. Es en la diversidad, en la riqueza de pensamientos, que puede surgir el país. Una sociedad que piensa igual, es una sociedad que no se mueve.

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