¿Puede el crecimiento mundial reflejar el panorama de todos los países?

Por: María José Zambrano Ramia

Ha pasado aproximadamente un año desde que el COVID-19 fue declarado pandemia y ocasionó muchos cambios en el mundo. Cada país ha creado diferentes reglamentos para disminuir el impacto económico y social de una enfermedad para la cual todavía no existía la cura. Muchos de estos países decidieron crear “estímulos” donde se entregó dinero en efectivo y se disminuyó las tasas de interés bancario para aliviar los gastos inesperados de una cuarentena larga y obligatoria. Sin embargo, otros países no estaban preparados para una emergencia de esta magnitud y las consecuencias tuvieron que pagarlas sus ciudadanos por completo. Hoy en día, con una gran variedad de vacunas que se han probado exitosas hasta la fecha, la recesión que produjo la pandemia se va recuperando de una forma muy acelerada. La plataforma financiera Bloomberg, predice incluso un crecimiento mundial más rápido desde 1960 (Miller & Curran, 2021). No obstante, se debe considerar que el crecimiento mundial de la economía no refleja el bienestar de todos los países, sino que está considerablemente influenciado por aquellos llamados “Grandes Naciones”. Por esta razón, la economía mundial puede ser peligrosamente divergente, ya que no todos los países gozarán del crecimiento proyectado.

En la reunión semi-anual dirigida por el Fondo Monetario Internacional, se destacaron dos países en particular: Estados Unidos, por su paquete de estímulo de trillones de dólares y China, la única nación con un crecimiento positivo en el 2020. El resto de las naciones no tienen un panorama muy positivo, por ejemplo, el Reino Unido, ha pesar de tener un plan piloto optimista contra el coronavirus, todavía está sufriendo la mayor recesión económica del país desde hace 300 años. Así mismo, otros países europeos se encuentran de nuevo aplicando cuarentenas, ya que su plan de inmunización no ha sido exitoso.  La razón de este resultado se debe a que las farmacéuticas no tienen la capacidad de abastecer la demanda y mientras no exista un considerable porcentaje de la población vacunada e inmunizada, los efectos de la pandemia van a continuar. Este difícil panorama también lo viven algunos países con mercados emergentes como Brasil, Turquía y Rusia, que consideran subir sus tasas de interés para prevenir la inflación de su moneda y la salida de capitales. El estado de Brasil puede considerarse un reflejo de la mayoría de los países latinoamericanos, que no tienen un proceso de vacunación efectivo y que, además, están pasando (o van a pasar) por un período de inestabilidad política, ya que los períodos de mandato de sus funcionarios públicos están por terminar y el panorama no está muy claro para el futuro. Este proceso desigual de recuperación entre las naciones se considera un riesgo que produce mayor inestabilidad global, algo que el mundo no puede permitirse en estos momentos (Halpin, 2020). Por esta razón, se debe estudiar una medida en la que se fomente la unión y la contribución entre naciones.

En conclusión, las proyecciones de la economía mundial no reflejan las condiciones generales del mundo porque existe una gran influencia de países grandes como Estados Unidos y China, que producen una gran diferencia entre las condiciones de estas naciones y del resto. Para los países con economías más pequeñas, recuperarse de esta pandemia va a ser un reto complicado. Sin embargo, una gran enseñanza que nos ha dejado la historia es que siempre puede haber una recuperación, la variable está en el período de tiempo que esta va a tomar, por esta razón, la contribución entre las naciones del mundo es esencial para fomentar este proceso y reducir riesgos que pueden ser innecesarios si se actúa correctamente.

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