25 años de la asociación euro-mediterránea

En noviembre del 2020 se celebran los 25 años del Proceso de Barcelona, sin duda uno de los hitos más grandes para evidenciar los ideales de cooperación y fraternidad de la Unión Europea. La Conferencia Euromediterránea de Asuntos Exteriores de Barcelona en el año 1995, inició un programa de cooperación y fraternidad entre los estados miembro de la Unión Europea con los de las orillas del sur y este del Mediterráneo. El fin de esta asociación fue la creación de un área donde prime la paz y la estabilidad, unir fuerzas para la lucha antiterrorista, que se luche por un progreso universal y el fomento del diálogo entre pueblos de distintas culturas.

Foto 1: Conmemoración por los 25 años del Proceso de Barcelona. Créditos: UpM

Se menciona constantemente que, si bien los ideales de mencionado Proceso fueron establecidos con bastante optimismo, la fragmentación y el conflicto dentro de la región del mediterráneo imposibilitó las condiciones de progreso que la Unión Europea y los países mediterráneos buscaban en conjunto.           

La creación del Proceso de Barcelona, inicialmente fomentada por España, dio paso a la creación de la Unión por el Mediterráneo (UpM), una asociación multilateral formada en julio 2008 en la Cumbre de París. Agrupa a 42 países miembros, que luchan por impulsar la integración regional. Se reconoce el éxito del Proceso de Barcelona en varios ámbitos a lo largo de estos años, no obstante, sufrió de retrasos y críticas por su condicionamiento directo a la Comisión Europea y su sesgo a partir de la evolución del conflicto árabe-israelí. A partir de esto, la UpM se plantea como una extensión del Proceso de Barcelona y su búsqueda para la paz, sumado con un optimismo mayor. Los países de la UpM trabajan en la cooperación técnica de proyectos en los siguientes ámbitos: medio ambiente y agua, transportes y desarrollo urbano, desarrollo empresarial, energía, educación superior e investigación y protección civil.

Todos los trabajos de dicha organización no cuentan con un presupuesto específicamente destinado para ellos. La financiación de estos productos viene de la buena fe de las contribuciones de la Unión Europea y los estados que la conforman. Además de eso, también se mueve con fondos privados, de bancos de inversiones y desarrollo y otros organismos internacionales.

A pesar de que los conflictos dentro de la zona del mediterráneo han imposibilitado los procesos para una integración regional, hoy más que nunca se necesitan impulsos para la reactivación de la búsqueda de este proceso. Como organización, la UpM debe reunir fuerzas para poder seguir persiguiendo ideales de cooperación entre estos países. Según el Instituto Coordenadas, para que esto suceda España (por su posición geográfica) tiene un compromiso especial para el trazo de innovadoras perspectivas para esta comunidad euromediterránea.

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