A los jóvenes, ¿les interesa o no la política?

A puertas de las elecciones seccionales 2019, donde alcaldías, concejos y prefecturas, tendrán nuevos representantes, es importante hacer una retrospectiva sobre los protagonistas principales: los electores.

Según el Registro de electores del Consejo Nacional Electoral (CNE) de noviembre de 2018, 13’261.994 ecuatorianos se encuentran habilitados para votar. Donde la población comprendida entre los 16 y los 30 años constituyen aproximadamente al 35% del padrón electoral. Dentro de este rango, existe el segmento de jóvenes de entre 16 a 18 años, que poseen el 5% del padrón, pero que tienen el voto facultativo.  

Sin embargo, muchos de los jóvenes de nuestro país se identifican como apolíticos o afirman no sentirse identificados con los partidos políticos. Ariana Burgos, abogada y directora de vinculación del frente de jóvenes CREO, explica que las nuevas generaciones “siempre están en constante participación con la política; inclusive, inconscientemente; por lo que, ahora las redes sociales permiten que estén siempre atentos a lo que pasa en el país” gracias a los memes, instastories, hashtags, etc.

Para Andrea Luna, estudiante de jurisprudencia, el desinterés en temas políticos se debe a la proliferación de casos de corrupción, por lo cual se le hace “difícil creer y entender” como unos pocos “se llenen los bolsillos de dinero a costa del trabajo de otras”. Por otro lado, Juan Carlos Fiallo, estudiante de derecho, asume al problema desde “una crisis de representatividad” y expresa que nuestro “sistema democrático liberal está en [declive]”.

La vocación de los estudiantes de carreras jurídicas se ve afectada, por lo que consideran que no son “respetadas, generando decepción”, afirma Luna. Ella piensa que será “difícil trabajar en un espacio tan contaminado”. “El ambiente hostil al que se enfrenta un joven cuando se gradúa es culpa de los estereotipos de la sociedad”, explica Burgos. Pues dentro de la misma aún se piensa que los jóvenes no podrán ser actores consientes, por su falta de experiencia. “Dentro de la política es igual, mucha gente no vota por un candidato por el hecho de que sea muy joven, sin darnos la oportunidad de demostrar que venimos con ideas frescas e innovadoras”.

José Luis Pérez, estudiante de administración de la USFQ, cuenta que su interés por la política desapareció cuando tuvo que “desperdiciar un domingo” tras la mesa receptora del voto. Aunque está consiente que es un acto patriótico, afirma que fue una mala experiencia. Pérez cuenta haber sido testigo de varias “irregularidades y confrontaciones. Está bien que apoyen al candidato de su preferencia, pero no a tal punto de agredir a otra persona, eso solo es fanatismo político”.

Por otro lado, Angélica Burbano estudiante de psicología de la USFQ, opina que este fenómeno se debe a varios factores. Principalmente el familiar, pues el criterio político de los padres influye en el pensamiento joven. Burgos alega que “es muy normal que los jóvenes voten por el candidato que sus padres prefieran”.

El CNE informó que para las elecciones de marzo se encuentran inscritos más de 75 mil candidatos. Los cuales participarán por uno de los 11.069 puestos. La gran gama de candidatos tampoco es un factor que beneficia la elección, puesto que resulta mucho más difícil conocer e informarse sobre cada uno de ellos. Para Burgos, esto se debe a una “incertidumbre política”, consecuencia de la ya caduca reelección indefinida. Dando paso a la alternabilidad, pero también a la indecisión.

La conexión candidato-elector debe ser primordial. “La comunicación que maneja la campaña de un político debe ser especializada para cada uno de los electores, puesto a que el mensaje e intereses son diferentes”, explica Burgos. Si quieren que los jóvenes participen y se involucren no hay que esperar que “ellos busquen en internet o traten de informarse, porque eso no va a pasar. Se debe implementar estrategias comunicacionales, donde los jóvenes se sientan incluidos”.

Definitivamente, gran parte de esta elección deberá contar con un relato político que se conecte a las emociones y necesidades del electorado joven y logre apelar con este 35%. Donde la mayoría son millenials y utilizan nuevas herramientas para comunicarse, informarse e incluso entretenerse. Y así, encontrar un voto a consciencia que busca el porvenir de la sociedad y del país.

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