El Musican Project: menos malabaristas y más músicos

El Musican Project: menos malabaristas y más músicos
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¿Qué pasaría si el próximo Cerati estuviera escondido en una mecánica del sur de Quito? Sin duda hay cientos de Juanes, ídolos populares como JJ., y hasta un Mozart en las calles de la ciudad. Lastimosamente, una guitarra acústica en las manos de un chico que limpia parabrisas o hace malabares bajo la luz roja, no es más que un sueño frustrado

En julio de 2017, Juan Carlos y Diego Méndez, dos hermanos amantes de la música, decidieron crear El Musican Project. Una academia musical que busca reducir el índice de trabajo infantil y adolescente en las calles de Quito. Este emprendimiento maneja una modalidad de subsidio cruzado. Por cada cinco estudiantes que pagan sus clases, la academia beca a un chico de escasos recursos. “Con esta empresa social estamos tratando de generar ingresos, pero a la vez creamos impacto en la comunidad; dando oportunidades a personas que no las tienen, pero sí poseen infinito talento”, explica Juan Carlos Méndez.

Alianza “Mi Querido Viejo”.

Entre los instrumentos que se enseñan están: guitarra, piano, batería, saxofón, acordeón, ukulele, sitar, armónica, violín. Además, hay canto.  La academia empezó con tres estudiantes, hoy tiene 25 alumnos y cinco becados. Ángelo es un joven de 16 años. Antes de formar parte de El Musican Project, trabajaba en una mecánica en Guamaní,  haciendo soldaduras. “Tenía quemaduras debido a que trabajaba sin protección. Adaptarse le costó pero las cuerdas de la guitarra y el beat de la batería – instrumentos que ahora practica- lo animaron a quedarse”, recuerda Juan Carlos Méndez, con una sonrisa en el rostro.

Ángelo tocando la guitarra.

Según UNICEF y con datos del INEC de 2012, en Ecuador aproximadamente 88 mil niños, niñas y adolescentes entre 5 y 14 años no estudian y más de  360.000 se encuentran  trabajando. El Musican Project mantiene un convenio con “Nueva Vida”; una fundación que trabaja con niños en situación de violencia doméstica y precariedad social. Cuando la academia cuenta con el número de alumnos de pago necesario para becar a otro, se selecciona al nuevo estudiante a través de esta fundación.

A la academia pueden ir niños desde cinco años y no hay límite de edad. Daniel Guerra fue uno de los primeros alumnos de pago de la academia, él toca la batería. “Nunca me imaginé que el instrumento tenía tantos fundamentos. Yo pensaba que solo tenía que golpear los tambores, pero cuando llegué me di cuenta que había muchas más cosas por aprender y mejorar”.

Daniel Guerra recibiendo clases de batería.

Daniel también comenta que los miembros de esta academia son muy talentosos y solidarios. “Hay un ambiente familiar, todos tratamos de enseñarnos lo que más sabemos, tenemos shows mensuales. Es muy gratificante ver el lugar lleno, que la gente cante las canciones y que al final nos aplaudan”, agrega. El Musican Project, a través de sus clases teórico prácticas, también enseña a los chicos matemáticas y los fines de semana los alumnos becados reciben clases de inglés.

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