El encuentro que celebra la diversidad

El encuentro que celebra la diversidad
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Con banderas, caras pintadas, disfraces y mucho color se llevó a cabo la marcha del “OrgUIO” LGBTI el pasado sábado primero de julio en Quito. Después de casi diez años, el desfile volvió a tomarse las calles del Centro Histórico

Partiendo del Parque La Alameda alrededor de las 16h00 miles de personas desfilaron en conmemoración de los veinte años de la despenalización de la homosexualidad en Ecuador y para demostrar que la lucha por los derechos de la comunidad LGBTI y contra la discriminación continúa. En el lugar de partida durante todo el día se realizó una feria informativa, donde instituciones como el Ministerio de Salud participaron.

Foto: Juan Pablo Racines

El encuentro también fue una ocasión para celebrar la diversidad en todos los sentidos que la palabra encierra. Personas de todas las edades, colores de piel, estaturas, sexos, géneros y hasta mascotas se congregaron para decirle no al odio.

Diferentes colectivos como Tejido Diverso estuvieron presentes, además de artistas drag queen como los miembros del Proyecto Lilith. La USFQ también participó para expresar el apoyo a la causa; en un carro alegórico encabezado por un distintivo dragón varios estudiantes cantaban y gritaban consignas.

Foto: Juan Pablo Racines

Al ritmo de batucadas como las “Konchas” y de música pop, electrónica y reguetón la caminata se extendió por la Av. 10 de Agosto, la calle Guayaquil, cruzando por el Centro Histórico hasta llegar al Parque Urbano Cumandá.  Animados con chivas, los marchantes lucían caras felices y emotivas. Varias personas observaban paradas a los costados de las calles, algunas curiosas y otras demostrando su apoyo.

Foto: Juan Pablo Racines

El clima también favoreció la jornada. El sol resplandeciente acompañó durante todo el camino a los marchantes. El desfile culminó alrededor de las 18h00 en Parque Urbano Cumandá, donde un festival con música y shows animó el resto de la tarde y noche.

Foto: Juan Pablo Racines

La caminata fue larga, pero cada paso valió la pena para recordar que en una sociedad inclusiva, diversa y tolerante no hay cabida para el odio.

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