La Romantización de lo ecológico

La Romantización de lo ecológico
Share

    Por: Diego Ribadeneria

“La naturaleza es perfecta”

Probablemente has escuchado esta frase en más de una ocasión y quizás tú mismo la has enunciado. ¿Y cómo no hacerlo? Basta con mirar a nuestro alrededor y fijarse en los detalles. Paisajes tan imponentes que nos vuelven insignificantes. Texturas y configuraciones geométricas tan variadas que redefinen nuestra concepción del diseño y la estética.

Colores tan extravagantes y ruidosos que evocan una visión de túnel. O animales tan dulces, indefensos y peluditos que transpiran empatía con su carisma y que son capaces, con sólo una mirada, de desarmar al más desalmado.

Claramente de esta percepción, la más beneficiada es la biomimética y el arte; ya sea sonoro, escrito, arquitectónico, escénico o visual. No obstante, esta idealización pura, libre y mágica de lo natural, es sólo la punta del iceberg. Peor aún, esta visión incompleta nos ha alienado y exiliado a los humanos del medio ambiente.

Hemos pasado de ser actores a meros espectadores.

Gran parte del fenómeno de representar a la naturaleza como un paraíso ajeno al ser humano proviene de la idiosincrasia religiosa. Sin embargo, se intensifica por parte de la gran mayoría de medios de comunicación masivos; sobre todo los más conservadores. Al mirar cómo éstos comunican temas biológicos y ambientales, es común observar una banalización de la ciencia.

Prima el entretenimiento hueco, fatuo y mercantil, sobre la divulgación científica; mancillando el pensamiento crítico.

Lo ecológico no es sólo animalitos, arbolitos y color verde. Hay mucho más en juego, pero resulta más cómodo y lucrativo vender esparcimiento naturalista que empoderar a la audiencia sobre los problemas de origen y solución antropogénica.

¿Para qué hablar sobre alteraciones en la termohalina, servicios ambientales, cadenas tróficas, acidificación del océano o huella de carbono, si puedo perder, asustar o deprimir a mis seguidores? Después de todo, problemas sobran y la ignorancia vende más.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *