Un espacio para las mujeres en el arte

Un encuentro entre artistas mujeres nacionales e internacionales, esa fue la propuesta de Warmi Paint. Un festival de arte urbano que trataba temas como la igualdad, violencia de género y empoderamiento femenino. Un espacio para apreciar el arte urbano y para dar lugar a las mujeres en otro tipo de espacios. Y así, tuvieron lugar 4 días de cultura y empoderamiento.

Además de los murales a lo largo de varios sitios en la ciudad, el encuentro organizado junto a la Fundación Museos de la Ciudad presentó talleres, ferias y proyecciones. Una experiencia completa para abrir espacio a la creatividad y a la discusión para todos, mujeres y hombres por igual.

Entre las invitadas especiales se encontraba Sandra Fabara mejor conocida como Lady Pink. Pink es considerada la primera mujer graffitera en el mundo por el rol que desmpeñó en el crecimiento del arte urbano en Nueva York en la década de los setenta.

El Fascinante Mundo de Lady Pink

La artista nació en Ambato pero se mudó a Nueva York a los 7 años juntó a su madre y hermana. Pink se inició en el graffiti a sus 15 años y se dedicaba a pintar los vagones del metro de Nueva York y, en algunas ocasiones, de los trenes interestatales.

Su nombre artístico fue otorgado por otro amigo del mundo del graffiti. “Pink (rosado en inglés) es bien femenino”-cuenta- “y hacía notar fácilmente que era chica y la única del grupo”. Mientras que Lady fue escogido por ella misma por el interés que tenía en la literatura de la aristocracia. “Yo leía mucho y estaba metida en ese mundo que nos hacía sentir como realeza adolescente, hacíamos graffiti para ser los más populares y cool”.

Hoy en día Pink se alejó del graffiti por su naturaleza peligrosa, pero continúa en el arte a través de murales, cuadros y más. Durante su conferencia, Pink habló sobre su trayectoria de más de 35 años como artista. Para lograr posicionarse, enfrentó una subcultura de jerarquía típicamente femenina y deja valiosas lecciones para las artistas.

Las Lecciones de Pink

  1. “El arte urbano es el movimiento más grande del mundo”. Pink defiende todas las expresiones artísticas y asegura que el graffiti y demás manifestaciones de arte urbano son parte del arte contemporáneo y no debe ser tomado como broma. Después de todo, “la cantidad de dinero que pagan por nuestros cuadros prueba que no es chiste”, cuenta a propósito de su última venta valorada en $315.000
  1. Es necesario darnos una mano. Para Pink el mundo del arte es muy competitivo y ella apoya a nuevos artistas a darse su espacio, en especial a jóvenes y a mujeres.
  1. “Necesitamos más rebeldes”. Rebeldes de arte que se pregunten sobre por qué las cosas son así y cómo pueden cambiar. Gente que cuestione el arte en el interior de los museos y las galerías.
  2. “Es necesario traer atención hacia la lucha de la mujer”. Pink explica que cuando empezó no sabía el significado de la palabra feminista, pero hoy se considera parte de este movimiento y tiene mucho orgullo en creer que hombres y mujeres son iguales.
  3. Entender el negocio del arte. Para Pink es necesario buscar la autonomía, aunque los artistas “tenemos la libertad de pintar lo que realmente queremos muy pocas veces”. Por ejemplo, cuando se pinta murales “tenemos que ser sensibles con las familias”, porque la calle es un espacio público.

 

El festival brindó espacio para que artistas mujeres ecuatorianas y extranjeras pinten murales a lo largo de la ciudad, ubicados en San Juan, la Universidad Central y en la Floresta. Estos murales establecen la estética y estilo de los artistas de Warmi Paint y lo expresan de una manera única hacia Quito y sus habitantes.

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