Ciencia y medio ambiente

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Con más de 40.000 hectáreas de bosque de guayaba (Psidium Guajava) en el sur de la Isla Isabela este fruto se ha vuelto un problema para el ecosistema de lugar.

Una investigación de María José Ponce, graduada de la USFQ. En ella, junto con su directora de tesis y coordinadora del área de biotecnología en la USFQ María Lourdes de Torres, intentaron reconstruir la historia del fruto introducido a las islas en 1850 y buscar planes efectivos para controlar la plaga de guayabas

Psidium guajava o comúnmente conocida como la “guayaba” trae a la mente recuerdos de postres y dulces que llenan de agua la boca. Una mermelada azucarada, un jugo fresco, una guagua de pan rellena y una fruta jugosa. Pero los habitantes de las Islas Galápagos no asocian este fruto con una explosión de sabores. La guayaba en las Islas Galápagos, particularmente en la isla San Cristóbal, es una plaga. Pero eso sí, una plaga bien querida.

María José Ponce, graduada de la Universidad San Francisco de Quito, publicó en el 2014 una investigación titulada “Estudio preliminar de la diversidad genética de la guayaba, Psidium guajava, en 6 localidades de la isla San Cristobal, Ecuador” .

Plantas Invasoras

Según María José, “las Islas Galápagos representan un ejemplo de un ecosistema frágil donde las plantas introducidas pueden convertirse fácilmente en invasivas.” Es verdad, Galápagos y cualquier otra isla pueden ser considerados ecosistemas frágiles porque están aislados y la manera en cómo interactúan comunidades en un lugar determinado como este es diferente.

“Una isla tiene condiciones que si se alteran van a alterar de forma mucho más significativa a las comunidades de seres vivos ahí porque tienen menos posibilidades de respuesta dado a que están en un área limitada con condiciones específicas,” menciona María de Lourdes y agrega, que si las condiciones de estos ecosistemas cambian, las alteraciones pueden tener efectos más fuertes.

Las plantas introducidas alteran el ecosistema y afectan a las plantas endémicas (plantas que provienen del lugar mismo y que solo son encontradas ahí). María de Lourdes afirma que para que una planta introducida interactúe naturalmente, no de forma agresiva, con las especies endémicas el proceso puede durar millones de años. Las plantas invasoras muchas veces se convierten en plagas, este es el caso de la guayaba en Galápagos.

El fruto se introdujo a Galápagos alrededor del año 1800 o 1850 con fines agrícolas pero rápidamente se propagó como especie invasora y afectó a los demás cultivos. Su propagación en la isla se da por su manera sexual y asexual de reproducirse. Es decir, se reproduce mayoritariamente por animales mamíferos o aves que comen el fruto y luego desechan en sus heces las semillas. A la vez esas semillas pueden estar en un suelo fértil y a raíz de eso crece el árbol. Pero por otro lado, también se propaga asexualmente porque del árbol de guayabo cae una rama al suelo fértil y empieza a nacer otro.

El problema para María de Lourdes es que a lo largo del tiempo que la plaga de guayabas se encuentra en las islas ha ido desplazando a plantas endémicas del ecosistema. El guayabillo, es una especie endémica de Galápagos muy parecido a la guayaba pero ahora cada vez es más raro encontrarlo. La guayaba ha ido invadiendo los frutos guayabillos. “Pero sigue siendo un problema por la agresividad que tiene en invadir nuevos lugares y esa invasión está en expensa de la flora endémica”.

Diversidad genética

Para entender el concepto de diversidad genética no es necesario ver más allá del color de una planta. Una planta de una misma especie puede ser blanca, roja, azul, etc. Esto se da por la riqueza de genes que se encuentran dentro de un organismo. María de Lourdes explica que mientras más variantes de un gen en una planta, más diversidad genética.

Quizá esto suene como un concepto extraño pero es importante para este estudio porque la capacidad de adaptación de una especie es mayor mientra más diversidad genética exista. María de Lourdes explica esto con una teoría popular. “Lo que dice la teoría de adaptación de Charles Darwin es que si hay una presión selectiva y tú tienes esta diversidad genética tienes de dónde escoger para poder adaptarte a la nueva condición. Pero si tienes una diversidad estrecha no vas a poder tener la facilidad de escoger la variante que tú necesitas.”

Los bosques de psidium guajava no predisponen de esta diversidad y es por eso que se consideran plantas invasoras.

La plaga querida

Hay una gran disonancia entre el uso que se le da al fruto en diferentes partes del país a diferencia del uso en Galápagos. La guayaba es utilizada para la producción de jaleas, mermeladas, confituras y esto a su vez aporta a la exportación. Según el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIAP), los lugares donde más producción de guayaba hay son Baños, Mera, Puyo, Santa Clara, Palora y Joya de los Sachas.

Adicionalmente, Pro Ecuador, el Instituto de Promoción de Exportaciones e Inversiones señala que a los países que más se exportaron jaleas, mermeladas y confituras (de diferentes frutos, dentro de los cuales está la guayaba) son Italia, Puerto Rico y España en el 2013 .

Esto se aleja de la realidad de las Islas Galápagos donde la guayaba no es cultivada en lo absoluto. A pesar de la cantidad enorme que existe, no se va a encontrar jugo de guayaba. Ni siquiera son los humanos que lo consumen, son ciertas aves o mamíferos.

“La guayaba es querida (…) pero al colono no le da ningún beneficio económico el tenerla. Las guayabas son comidas por los pájaros o mamíferos y hay muy poca gente que la utiliza… a pesar de eso la gente le tiene cierto cariño” afirma María de Lourdes.

¿Pero por qué entonces es tan querida una plaga como la guayaba?

A diferencia de la mora, no es una especie agresiva. Un campo que es invadido por mora no permite en lo absoluto hacer agricultura. La guayaba es más manejable. Por ende, no se presenta como un problema grave para los colonos o habitantes. Adicionalmente, le dan un uso práctico a los árboles de psidium guajava al utilizarlo como barreras entre terrenos, delimitar territorios, también se lo utiliza como lugares de sombra. En algunos casos, María José resalta que puede tener beneficios medicinales. .

Paisaje original

El impacto realmente de esta plaga se ve a nivel ambiental. “Se conoce que una de las mayores amenazas para la biodiversidad son las especies invasoras, especialmente en islas”, afirma María José. Estas especies no endémicas afectan al paisaje original del lugar. Las Islas Galápagos han sufrido por el ingreso de tantas especies introducidas. Según María de Lourdes, hay alrededor de 800 especies introducidas en la isla. “En Galápagos, el paisaje original ya cambió.”

Se han tomado ciertas medidas en las islas para tratar de erradicar este problema. María José dice que “una de las últimas iniciativas del Parque Nacional Galápagos en San Cristóbal es la siembra de especies endémicas y la entrega de incentivos a los agricultores para que eliminen la guayaba de sus tierras”. Esta iniciativa inició en el 2012 y se espera extenderla principalmente a Santa Cruz e Isabela.

Sin embargo, al ser una plaga sin mucho impacto en el ser humano como tal, los habitantes de las islas no ven la necesidad de erradicarla, como la mora que están usando químicos en toda la zona para matarla. Según María de Lourdes, sí se han tomado medidas como erradicar con químicos a guayabas pero solo a árboles pequeños que están creciendo, no a los que ya están establecidos.

Es importante evitar que se introduzcan más especies externas de la isla y hay un intento por regular esto en el país. Pero el problema con la guayaba es que se le asocia ya como parte de la cultura. “Hay una anécdota (aquí) que si te comes una guayaba no sales nunca de la isla”.

María de Lourdes propone planes de manejo multifactorial en la isla para controlar a las plantas invasoras que ya existen ahí. Estos planes se refieren a trabajar en conjunto con los habitantes para que entiendan el impacto ambiental y que tengan la motivación de erradicar también a esta plaga. Sin embargo, ella piensa que si bien es importante trabajar con los colonos de la zona, el problema es netamente es de medioambiente y no debería importar si afecta o no al ser humano.

“Obviamente el ser humano que ya está en las islas no puede ser un factor puesto de un lado son seres humanos y están establecidos ahí y hay que trabajar con ellos. Sin embargo, cuando tú quieres conservar ciertos ecosistemas es como que es por conservación del ecosistema y no tanto en relación con el ser humano (…) lo que le está afectando es al equilibrio del ecosistema y son ecosistemas únicos,” menciona María de Lourdes.

 

 

Amante de la lectura, los animales y el arte. Me expreso mejor a través del movimiento corporal. En una búsqueda constante de nuevas aventuras.

Bernarda Carranza.

 

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