Ayurveda, el sistema médico de la India que está tomando fuerza en occidente

“Somos más que un cuerpo físico”, este fue el mantra que repetía Ana Lucía Banda durante sus terapias ayurvédicas en la India. Hace dos años ella fue diagnosticada con Artritis Reumatoide, una enfermedad crónica autoinmune que afecta a las articulaciones, tejidos y huesos de las manos y pies. Inmediatamente su médico le recetó dos medicamentos que se usan en este tipo de tratamiento, metotrexato (inmunodepresor) y un corticosteroide, ambos fármacos potentes con peligrosos efectos colaterales.

“En esta medicina (alopática) curas por un lado la sintomatología, y evitas que la enfermedad progrese, pero por otro lado tienes un costo en tu bienestar, en tu salud”, asegura Ana Lucía, quien insatisfecha con el tratamiento occidental alópata decidió buscar una alternativa para tratar su enfermedad.

Así es como se encontró con el Ayurveda, un sistema de sanación holística proveniente de la India, que se enfoca en el cuidado de la salud a través de la atención al equilibrio en la vida, el pensamiento correcto, la dieta y el estilo de vida.

“Es tu rutina, tu día a día, son los hábitos que tienes que pueden estar causando un desequilibrio en tu mente y en tu cuerpo, creando enfermedad”, explica Ginna Bardenelli, especialista en terapias ayurvédicas, “mediante un proceso de observación el ayurveda te enseña a conocerte a ti mismo para que sepas cómo encontrar tu propio balance, no puedes depender en un especialista para en el día a día sanarte”, asegura Bardenelli.

El conocimiento del Ayurveda le permite a uno comprender cómo crear el equilibrio de cuerpo, mente y espíritu de acuerdo con la constitución individual del paciente y cómo hacer cambios en el estilo de vida para lograr y mantener este equilibrio.

Acompañada por su familia Ana Lucía viajó a la India a la clínica ayurvédica “Shashi”, donde durante treinta días se le realizaron terapias corporales. Estas terapias consistían en recibir vapor en las articulaciones, limpiezas del intestino estomacal, masajes y una dieta rica en vegetales y agua. Después de eso Ana Lucía realizó un curso de yoga y meditación, “todo esto fue ayudándome a relacionarme con mi cuerpo y con el entendimiento de que somos más que un cuerpo físico”.

A inicios de este año Ana Lucía volvió a realizarse exámenes y se llevó la sorpresa de que en los resultados no había rastros de su enfermedad, los índices se encontraban dentro de los parámetros normales.

“Creo que estamos desinformados sobre la capacidad que tiene nuestro propio cuerpo de sanarse y reencontrarse con el equilibrio”, comenta Ana Lucía, “existen métodos que son menos químicos y superficiales, que te permiten llegar a tu esencia como individuo en aspectos emocionales, mentales y físicos”.

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