Ejercicio y ayuno ¿nueva moda?

Lucía Eguiguren, ND. Profesor

Camila Ruales. Estudiante.

Nutrición y Dietética

En la actualidad, gracias al internet, tenemos todo tipo de información al alcance de la mano, incluyendo consejería no formal sobre alimentación y ejercicio. Por lo general, en las diferentes redes sociales se escucha sobre las famosas dietas que ayudan a la pérdida inmediata de peso; sin embargo, al modificar la alimentación y ejercicio sin consultar previamente a un profesional de la salud se puede llegar a tener consecuencias graves que afectarán posteriormente a la salud de las personas.

Al hablar del ejercicio es necesario entender que para mantener las necesidades de energía debemos consumir alimentos, entonces, ¿qué sucede cuando realizamos actividad física en ayuno y no tenemos fuentes energéticas externas? Se conoce que la alta demanda de energía a la hora de realizar actividad física y la carencia de una fuente externa de glucosa (energía) durante el ayuno se compensa con un aumento en la oxidación de grasas. Sin embargo, esto no implica que al entrenar en ayunas se queme grasa de manera instantánea. Nuestro cuerpo tiene diversas reservas de energía y solamente cuando estas se terminan empezamos a secretar hormonas que activan la degradación de proteínas musculares y de grasas.

Ahora bien, al entrar en este estado de degradación, nuestro rendimiento y fuerza no van a ser igual de óptimos. Es por esto que, si bien el ejercicio en ayuno puede tener ciertos beneficios, como la utilización de grasas como fuente de energía, también tiene varias contraindicaciones, como la degradación de proteínas y a su vez pérdida de masa muscular. Si vamos a realizar actividad cardiovascular de baja o moderada intensidad, hacerlo en ayunas no supondría un problema; sin embargo, si queremos aumentar o mantener nuestra musculatura y hacer actividad física de alta intensidad, no es recomendable hacerlo sin antes ingerir alimentos. Es muy importante tener en cuenta que el entrenamiento y la dieta de cada persona deben ser individualizados y guiados por un profesional de la salud. 

Hoy en día la dieta que se encuentra causando furor con más de 210.000 hits, según un artículo presentando en el Journal: Annual Review of Nutrition, es la dieta de ayuno intermitente. Este tipo de dieta consiste en diferentes maneras de ayuno como: días intermitentes, ayunos en los cuales se restringe la cantidad de calorías que se consume, ayunos de tipo religiosos como el Ramadán, y ayunos que concuerdan con el Ciclo Circadiano. Este último ha sido el más utilizado, y se basa en el consumo de alimentos en el día empezando a las 6:00 hasta las 18:00 horas permitiendo la ingesta por un periodo de 12 horas y a la vez ayunando por el mismo tiempo durante la noche. Lo que busca este tipo de dieta es obtener beneficios metabólicos para la salud que se pueden alcanzar al ayunar en la noche, ya que durante este tiempo se dan algunos procesos, como la síntesis de colesterol elevado, que al ingerir alimentos tiene diferentes repercusiones que al no consumir los mismos. A pesar de que se pueda investigar por cuenta propia por un tipo de plan alimenticio, esto no significa que pueda ser llevado por todo tipo de personas. Cada individuo es diferente y puede reaccionar de diversas maneras a estos cambios por lo que siempre es necesario consultar con un profesional de la salud y evitar que exista cualquier tipo de efectos contraproducentes.

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